Cultura Transversal

Astérix contra la globalización

Posted in Autores, Goscinny & Uderzo, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 10 septiembre, 2013

Explica con menhires los riesgos del mercantilismo y la economía mundialista.

ASTÉRIX OBÉLIX Y COMPAÑÍA

La obra gráfica Obélix y Compañía (Goscinny y Uderzo, 1976), trata sobre el colapso de las economías local y global por la alimentación de la avaricia y la creación de una burbuja especulativa en la Europa ocupada. ¿Te suena?

El plan contra los galos

El emperador Julio César está desesperado por los múltiples y fallidos intentos de anexionar la aldea gala a su Imperio por la fuerza. Un joven, Cayo Coyuntural, recién graduado de la escuela de administración (Latin School of Economics), le sugiere un plan perverso: introducir entre los galos un sistema de mercado que genere una ley de oferta y demanda para despertar en ellos el afán de poder y riquezas que les lleve al individualismo, la competencia, la especulación y a la dependencia económica de Roma y, por tanto, a la rendición final y a la renuncia de su identidad como pueblo. Julio César autoriza el plan y da a Cayo Coyuntural un crédito ilimitado después de comprobar la degradación de sus propios senadores. Quienes antes eran jóvenes, fuertes y valerosos, están ahora en un estado de decadencia, gordos y codiciosos después de años de entregándose a las orgías y al oro.

La ejecución del plan

Cayo Coyuntural viaja a la Galia y traza un plan para corromper a Obélix, el guerrero más fuerte de la aldea. El primer día le ofrece 200 sestercios por el menhir que Obélix ha fabricado. El segundo día le ofrece 400 sestercios y le pide más menhires porque, según dice el romano, la demanda está creciendo. Obélix entra en una vorágine de trabajo y codicia que le aleja de sus amigos y vecinos. Ya no sale a cazar. Paga generosamente a alguien para que cace para él. Como aparentemente la demanda sigue creciendo, Obélix contrata al cazador y otros vecinos para que trabajen para él y se compra ropas caras. Astérix reprocha a Obélix su cambio de carácter y que ya no tenga tiempo para salir a pasear por el bosque y divertirse como antes. A medida que se monetariza todos los niveles de convivencia, surgen la envidia y las rencillas entre los habitantes de la aldea. El guerrero galo más fuerte ya no es un obstáculo para Roma, ahora es su “repartidor de menhires”.

En un determinado momento, Julio César se queja de que los precios cada vez más altos están esquilmando las arcas del imperio. Cayo Coyuntural decide que sea la población quien pase a comprar las piedras. Nadie sabe para qué sirve un menhir, pero es no es problema para el golden boy. El joven tiburón de los negocios genera necesidades superfluas gracias a las técnicas de marketing y una publicidad atractiva. No eres nadie y no estás a la moda si no tienes un menhir. Cuantos más menhires tengas, más poderoso y más atractivo eres. Para atender las crecientes “necesidades del mercado”, la aldea gala debe recurrir a su pócima mágica para aumentar la productividad de los trabajadores y ganar competitividad. El brebaje secreto ya no es un arma contra los romanos, ahora es la savia de su sistema económico.

El colapso

Juli César está contento porque cree que además de domesticar a los galos va a obtener una fortuna. Sus planes se tuercen por culpa de los incentivos económicos. Hay mucho dinero corriendo como para que los “emprendedores” se queden de brazos cruzados. Los menhires tienen tanto éxito en Roma, que un comerciante local decide producir sus propios menhires romanos y no importados, más baratos. Se produce hasta una huelga y una protesta a favor del menhir local. A los menhires romanos pronto le siguen los egipcios y los fenicios también, con lo que el mercado empieza a saturarse de menhires de todas clases y finalmente pasan de moda. Ya nadie los quiere y su precio se desploma, con lo que no se puede compensar los gastos de producción.

Es el pinchazo de la burbuja. César enfadado ordena a Coyuntural que parta hacia la Galia y que detenga inmediatamente la compra de menhires. En la aldea gala el sueño se convierte en pesadilla. Se acabó la fiesta. También en Roma porque el sestercio ha quedado tan devaluado que ya no vale nada. Los galos se sienten engañados por los romanos. Astérix y Obélix se reconcilian, igual que el resto de los vecinos. Los galos arrasan el campamento romano para responder por la corrupción de su convivencia y de sus lazos de comunidad. Tras la bancarrota de la aldea y del César todo vuelve al punto de partida.

El mensaje: están locos estos (norte)americanos

El paralelismo entre el imperio romano y la dominación cultural de Estados Unidos es un clásico a lo largo de todas las obras de Astérix. La pequeña aldea de los irreductibles galos simboliza la lucha del pueblo francés, protector de su industria, lengua y cultura, frente a la invasión cultural de la anglo-globalización. Hay también notas constantes de antimodernidad en las aventuras de Astérix.

Obélix y Compañía es un grito de libertad frente al mercantilismo y el sistema económico vigente, basado en la maximización del egoísmo. Critica de forma magistral el mundo de los negocios modernos así como la acción deshumanizadora del dinero, capaz de convertir a buenos vecinos y amigos en implacables competidores. También es una alegoría en favor de la economía local y sensata, enfocada en la persona, en la comunidad y en la satisfacción de las necesidades reales. Y es que, a veces, un tebeo puede ser más ilustrativo que un sesudo tratado de economía.

Fuente: La casa en el árbol

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