Cultura Transversal

Eurovisión, el esperpento de Europa

Posted in Música, Televisión by paginatransversal on 16 mayo, 2014

BAZOFIA POR TV

por Juan Aguilar* – Este pasado fin de semana se celebró el Festival de Eurovisión de 2014. Tamaña mamarrachada no merecería una sola línea si no fuera por lo que tuvo de síntoma de lo que es la actual Europa, esa vieja puta vendida a Washington.

Triunfó un personaje típico de los circos decimonónicos: la mujer barbuda. Eurovisión es un bodrio desde hace muchos años y triunfó lógicamente el espectáculo circense. La “ganadora” es un tal Conchita Wurst, un transexual barbudo con tacones de vértigo y personaje creado por Tom Neuwirth, protagonista de programas de telebasura en Austria.

Ya nada de esto nos es extraño. El Festival de la Canción de Eurovisión es un concurso televisivo de carácter anual, en el que participan intérpretes representantes de las televisiones (en su mayoría públicas) cuyos países son miembros de la Unión Europea de Radiodifusión. El festival ha sido transmitido cada año desde 1956 alrededor del mundo, incluso en países que no participan en el mismo. ¿Quién paga? Pues una serie de sponsors y el dinero de los contribuyentes de cada país a través de sus cadenas públicas de TV. Durante años mantuvo un cierto prestigio y por sus escenarios pasaron grandes artistas que los que tenemos alguna edad podemos recordar. Huelga poner aquí lista de artistas y de temas musicales. Pero era otra Europa.

Eurovisión es hoy un esperpento sometido a lo políticamente correcto y al arte-basura que inunda la realidad europea. Se ha convertido con nuestro dinero en un desfile de “frikis” de vergüenza ajena, festival dominado por el lobby “rosa”, los mercachifles de las discográficas, el glamour, la televisión basura y el consumo ostentoso, expresión grotesca de una cultura de cloaca, donde se da pábulo mediático a un rebaño de abrazafarolas, fantoches, abundios, boceras, adefesios, babosos, cantamañanas, horteras, badulaques, bardajes, birrias, pingajos, bordionas, bufones, fatuos, bujarrones, cachivaches, canallas, mamarrachos, campaneros, donnadies, zascandiles, bergantes, capullos, chiquilicuatres, pedantes, chupópteros, rastreros, comemierdas, tuercebotas, cretinos, echacuervos, escorias, facinerosos, lameculos, aplaudenalgas, folloneros, pelotudos, tiralevitas, ruines, zánganos, hartosopas, bailaferias, bocasables, pregonaos y mascachapas.

Conchita Wurst, es decir, Thomas Neuwirth, es una drag-queen de barraca de feria, que como una reinona de show de carretera es la mejor representación de Europa en ese espectáculo tan zafio y patético. Y no es culpa suya. La han elegido para esta actuación y aprovecha su oportunidad. Nada personal contra Conchita. Pero todo este montaje da vergüenza. Mucha vergüenza.

¿Se trata de hacer una bufonada para aprovechar a reivindicar algo? Vaya… pues nunca son objeto de reivindicación los millones de trabajadores europeos machacados por los recortes sociales, ni los miles de ciudadanos desahuciados de sus casas (horas después del esperpento, echaba la policía de su casa de Madrid a un disminuido físico con un 100% de invalidez), o la clase política corrupta europea, el expolio de los banqueros del continente, el colonialismo en África de algunos países presentes en el certamen, ni siquiera una pequeña muestra de desagrado contra ese gobierno golpista instalado en Kiev, que en esos mismos momentos reprimía a tiros a su población en ciudades del este de Ucrania. Nada de eso. Lo importante era clamar por los “derechos” surgidos de la “ideología de género”. Y, en compensación, los votos a un tema musical que es ejemplo de mediocridad,… pero esto, reconozco que es solo una opinión personal.

Pero el esperpento habitual no quedó aquí. Se aprovechó la ocasión del festival para atacar a Rusia y a Putin. Y esto sí es más grave. Los puntos concedidos a las gemelas Anastasia y María Tolmatchevy, que representaban a Rusia, eran recibidos por el público con pitos. Es de suponer que los pitos eran para Putin. Pero Putin no estaba allí, sino dos chicas muy jóvenes ilusionadas representando a su país que, además, es miembro de la Unión Europea de Radiodifusión. La falta de respeto del “culto” público danés (lo de la cultura de los nórdicos nunca me lo creí, solo hace falta pasear por nuestras playas en verano para darnos cuenta que no son ninguna “raza superior”, sino más bien una chusma vulgar y antiestética) fue lamentable y suficiente para que el festival no vuelva a celebrarse más.

El circo continuó con la entrevista a Conchita tras su victoria…. Y no podía faltar la pregunta, no la que millones de trabajadores europeos que sufren esta UE podían esperar, ni siquiera la que miles de homosexuales en peligro de ser asesinados en Arabia Saudita, por los terroristas sirios, en las tiranías del Golfo o en países africanos hubieran suplicado… no. La pegunta era sobre Putin.

«Somos imparables», proclamó la Conchita tras su triunfo, al ser preguntado si tenía algo que decir al mandatario ruso y a su política de proteger a los menores de edad de la propaganda homosexual. «No sé si está viendo esto ahora, pero si lo está, le diría que somos imparables», declaró. No es de extrañar que el viceprimer ministro ruso, Dimitri Rogozin, escribiera en su cuenta Twitter que el palmarés del Eurovisión “muestra a los partidarios de la integración europea lo que les espera al unirse a Europa, es decir, una mujer con barba”.

Pues sí, esto es un síntoma de esta Europa que va a ir a votar el 25 de mayo. Esta Europa no es un proyecto político, ni una idea mínimamente gloriosa, ni un ejemplo de justicia y bienestar social,… nada de eso. Solo es un esperpento, una cosa amorfa y ridícula, un circo en el que caben todas las payasadas. No descartemos que el próximo año, a costa de nuestros bolsillos, lleven al hombre elefante, al cerdo que habla, la bala humana, la mujer araña, un ventrílocuo de la Merkel, algún pederasta para adornar y un par de guiñoles haciendo un monólogo que cuente lo malo que es Putin y Rusia. Ya solo podemos pedir una cosa. ¡¡Dejen en paz a la Música!!

*Director de Elespiadigital.com

Fuente: El Espía Digital

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2 comentarios

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  1. n_flamel said, on 18 mayo, 2014 at 9:09 am

    Muy cierto todo. Mandar a gente como el chiquilicuatre con objeto de poner en evidencia el circo grotesco de esta gente es casi un acto de dignidad ante la dictadura obligada del mal gusto y la mediocridad que encima tenemos que aplaudir. Lo peor con todo es que hay gente que se toma en serio el esperpento.

  2. topín said, on 18 mayo, 2014 at 12:11 pm

    Señor Jesucristo, ten misericordia de nosotros… y de esta unión eurogay


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