Cultura Transversal

Dresde, genocidio impune. Memoria histórica selectiva: olvidamos algunos crímenes

Posted in Autores, Historia, Pascual Tamburri by paginatransversal on 9 marzo, 2015

DRESDE

por Pascual TamburriEntre el 13 y el 15 de febrero se cometió un terrible crimen contra la humanidad. Técnicamente, puesto que fueron militares atacando a civiles y haciéndolo sin ninguna razón bélica sino sólo por el origen y nacionalidad de las víctimas, se trató de un episodio de genocidio. Terrible, ¿verdad?

En una sola noche, varias oleadas de cientos de bombarderos lanzaron sobre población civil –en una ciudad sin industria militar y sin unidades militares- lanzan 1.700 toneladas de bombas explosivas y 1.300 toneladas de bombas incendiarias al fósforo. Los bombardeos siguen y en conjunto se lanzan 7.100 toneladas de bombas sobre una ciudad que en tiempos de paz tenía casi 700.000 habitantes, más decenas de miles de refugiados que huían allí de la guerra. La temperatura en el centro de la ciudad llega a 1.550ºC, y 15 kilómetros cuadrados arden sin control posible durante 3 días y 3 noches. Hay unas 150.000 víctimas civiles, que no se pueden contar porque no quedan muchos cadáveres que identificar. Todas las escuelas y hospitales de la ciudad, todas sus infraestructuras y casi todos sus monumentos culturales e históricos desaparecen. Arden.

Si se tratase de la historia de un bombardeo franquista sobre Guernica, no dejaríamos de escuchar el relato tres veces al día y con las cifras tratadas con el criterio histórico ETB-PNV, es decir multiplicadas por 100. Pero no lo es.

Si fuesen los resultados de la lucha de los nacionalistas rusos del Donbass contra el gobierno occidentalista de Ucrania, lo veríamos todos los días en el periódico, con mil caricaturas del malvado Putin. Pero no lo es.

Si fuese el relato, real o ficticio, de un bombardeo alemán en la Segunda Guerra Mundial lo tendríamos, multiplicado, en todos los libros de texto, y sus responsables, aunque lo fuesen sin violar ninguna ley vigente para ellos en su momento, llevarían más de 65 años ahorcados en Nuremberg. Pero no lo es.

Incluso si fuese una historia de crímenes soviéticos, habría ahora alguien que lo contase, más o menos y con cuidado, porque está en los límites de lo políticamente correcto. De hecho, se puede hablar del Gulag y demás siempre que no se cuente del todo quién, cómo, dónde y por qué murió. Pero no es el caso tampoco.

En cambio, es la historia de lo que los bombarderos británicos y norteamericanos hicieron, sin duda ni matiz, en la ciudad alemana de Dresde en 1945. Y no fue ni la primera, ni la única, ni la más arrasada, aunque quizá sí la más simbólica. Nadie ha pagado por ella. Nadie ha sido condenado por ello. Nadie puede mencionar aquello como un delito. Hay países donde hacerlo puede ser incluso ilegal. ¡Como si el Imperio británico ayer o el americano hoy se hubiesen construido sin millones de víctimas!

Dice el profesor Franco Cardini que la tarea del historiador es la revisión continua… que es un “descubrimiento constante de verdades dinámicas destinadas a ser superadas y por tanto negadas… la historia es una obra abierta, irremediablemente contraria a todo dogmatismo y cristalización. La historia no puede decir, por su naturaleza, ni siempre ni nunca” .

¿Por qué el genocidio armenio, o el crimen de Dresde –o el bombardeo de Génova-, o los crímenes yugoslavos, o el bombardeo imbécil y sucio de Hildesheim, debido sólo a capricho de Churchill, o tantas otras cosas, son silenciadas incluso por la fuerza? Por lo mismo que hablamos de algunos sufrimientos civiles de ayer y de hoy pero nadie menciona, ni paga, los crímenes, robos, violaciones y miserias de las tropas francesas en Italia en 1943-44, y los de las soviéticas en Alemania en 1945-46. Por lo mismo que el heroico gobierno de Navarra borra sus símbolos ¿franquistas?, pero llenan Navarra y España de conmemoraciones de chequistas prosoviéticos. Aún no he visto una conmemoración del despellajamiento de su amigo Andrés Nin, que para ser justos podría celebrar el rector Carrillo en la UCM, en memoria de su padre. Un criminal de guerra y contra la humanidad, tanto como FD Roosevelt, como Winston Churchill o como los mariscales Harris, Zukov y De Lattre de Tassigny. Valgan estos 70 años de dolor olvidado para que termine el olvido. Pero todo el olvido, no sólo el que apetezca a los que se creen dueños de la memoria.

Fuente: ESD

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