Cultura Transversal

“El tercer hombre” y el amor leal supeditado a justicia trascendente

Posted in Autores, Cine, Orson Welles by paginatransversal on 22 abril, 2015

EL TERCER HOMBRE WELLES COTTENpor Rodrigo Arias – Si hay un postulado ético preciso que deja el filme El tercer hombre de Orson Welles al finalizar es el siguiente: tanto los sentimientos como la lealtad se encuentran en un rango inferior a la justicia. El dilema del protagonista Holly acerca de si entregar o no a su amigo de juventud Harry Limes después de enterarse dolorosamente de su involucramiento en el mercado negro de fármacos es lo que rige gran parte de la película.

Holly vendría a ser una alegoría de la intransmutabilidad de un sentido de justicia inmanente a lo largo de las circunstancias, el entendimiento de la necesidad de sobreponerse a las pasiones y vínculos personales en pos de una justicia trascendente y atemporal, capaz de dar golpe de autoridad ésta a la mismísima amistad. ¿Mas qué tipo de justicia permite entregar al mejor amigo de uno a la policía? En tal sentido el valor de la justicia vendría a representar la base de una pirámide encima de la cual recién pueden irse cimentando otros valores tales como la amistad o la fidelidad. La idea es que no puede existir amistad legítima por encima de lo que es justo, y no se puede ser leal a un paria y legitimar el compromiso que se tiene, ya no con un vínculo personal, sino en lo que respecta a una relación comunitaria.

Es aquí que el compromiso comunitario toma importancia, siendo éste pilar clave de la virtud cívica que le da la capacidad al individuo de actuar en función de un norte estricto y en pos del bien común, del cual él es tanto partícipe como receptor. Para anteponer dentro del sistema ético el universalismo al personalismo es imprescindible que el individuo se reconozca como parte de una sociedad cívica, y por lo tanto acreedor de compromisos y derechos.

En el caso de Holly existía inicialmente un recelo con respecto al sistema de justicia de aquel lugar del cual él era extranjero: la no pertenencia y el sentido de alienación son elementos claves al inicio de la película. Fue necesario un proceso de sensibilización y empatía comunitaria (enterándose de la muerte de niños a causa de los medicamentos expendidos por su amigo, a sabiendas de éste) para detonar en él la imparcialidad de una justicia trascendente capaz de hacerle dejar la afectividad y pasiones de lado. Algo que por ejemplo no ocurrió con Anna, la amante de Harry, quien aún después de enterarse de la horrenda verdad siguió cegada por la indisciplina e insensatez de los sentimientos. Es clave señalar el impecable trato de distante aunque cálida caballerosidad que tuvo Holly para con ella a lo largo de toda la película, manteniendo su estandarte de justicia firme a pesar de sentirse atraído por ella y siendo capaz de desapegarse de un elemento (Anna) que al final vio le resultaría perjudicial para ejercer la ley auténtica.

En tal sentido al analizar la estructura de jerarquía ética anteriormente mencionada podemos intuir que la amistad no es un valor autónomo en sí mismo, sino una consecuencia de haber procedido en legítima justicia. Por ello podríamos decir que la amistad entre Holly y el infanticida Harry jamás existió, al ser el primero completamente ignorante de las fechorías del segundo, podría decirse que dicho vínculo fue ilusorio y que solo a través del prisma de la justicia se pudo ver la realidad tal cual es. Cosa que como ya mencioné no logró hacer Anna, quien siguió presa entercada de su propia ilusión.

Podemos concluir entonces en que la justicia se halla como base esencial de toda jerarquía pues es la única que es capaz de darle valor de realidad a las cosas; caso contrario todas aquellas virtudes desde la amistad, amor y fidelidad pasando por la compasión vendrían a caer en el ámbito de la falacia y el auntoengaño, he ahí el dicho “el infierno está repleto de buenas intenciones”. Creo importante mencionar que la justicia era deidad superior en el mundo helénico clásico (se le conocía como la diosa Dike) y lo sigue siendo hasta el día de hoy. Al margen de si hablamos de clásicos hollywoodenses del siglo XX o cosmogonía griega antigua hay un eje en la rueda del tiempo que parece no moverse nunca.

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Una respuesta

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  1. Esaúl R. said, on 22 abril, 2015 at 10:54 pm

    Interesantísimo, me gustaría que el autor se hubiera extendido un poco más. Y unas preguntas, la Justicia es la base y fundamento de toda jerarquía, pero entonces como se logra? es de orden humano o divino?


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