Cultura Transversal

Caiga quien caiga

Posted in Autores, Joaquín Albaicín, Libros, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 23 junio, 2015

JOAQUÍN ALBAICÍN - Foto José Luis Chaín-Soria Taurina

por Joaquín Albaicín – Por desdicha, he conocido a demasiadas personas tan, tan pagadas de sí que caminan por la vida con la pretensión de que los demás sigamos de invariable modo y sin dar un paso en falso los impulsos de su voluntad y las circunstancias transcurran, caiga quien caiga, obedientes al dictado de su capricho. La inmensa mayoría –en mi caso, digo- han sido mujeres. El hecho de que no necesariamente hayan estado vinculadas a mí por lazos de parentesco no me ha impedido reconocer como familiares muchas de las situaciones y actitudes dramatizadas por George R. Sims (1847-1922) en Memorias de una suegra.

Elena Palacios, responsable de prensa de Siruela, me recomendó el libro cuando me acerqué a preguntarle por las novedades de novela negra. “Una obra maestra”, me dijo: “Una joya”. Y no le falta razón, porque una joya, si bien no en ese sentido, es su protagonista, la señora Jane Tressider. No otro remoquete puede ponerse, convendrán, a esa clase de personas que no pasan una hora sin inmiscuirse con afán de dominio en los día a día ajenos y sin maquinar y dar vueltas a cómo tienen que encarar los hijos, nueras, yernos, consuegros, amigos y vecinos los más insignificantes asuntos de sus vidas.

Así las cosas, no sé hasta qué punto quepa decir que la lectura de esta excelente novela de costumbres –que no policíaca- de Sims, que te atrapa desde la primera página, sea tanto como placentera. De hecho, contiene pasajes en que las exigencias de la señora Tressider te soliviantan de tal modo que fácilmente puede sobrevenirte un ataque de ansiedad. Es, desde luego, instructiva y de lo más saludable, por cuanto nos resulta sumamente útil para poner en orden muchas sensaciones aletargadas y tomar buena nota de cuánta gente tóxica pretende, un día sí y otro también, tocarnos por costumbre los costados.

Hay suegras así, que no duermen tranquilas si no han comprobado antes el candado del yugo uncido en torno al cuello de los esposos, pero ya digo que esta del metomentodismo compulsivo no es tara mental que afecte de modo específico a parientes en tal o cual grado, sino a amargados en general. No es imprescindible tener suegra. Basta recordar aquello de: “Con tales amigos, ¿para qué necesitamos enemigos?”

¡Y eso que siempre me ha sonreído la suerte de tener muchos amigos, y buenos! Pero sé por dónde va el dicho.

Evite, en fin, a las señoras Tressider de ambos sexos que le rodean. Darles confianza es como meter un político en casa, o poco menos. Y darles esquinazo no resulta tan difícil. Una lectura de Memorias de una suegra, y sales con las pilas puestas.

Lo garantizo. ¡Gracias, Elena!

Foto: José Luis Chaín

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