Cultura Transversal

Cádiz: homenaje a Mercedes Fórmica

Posted in Autores, Censura y Libertad, Convocatorias, Historia, Libros, Mercedes Fórmica, Publicaciones by paginatransversal on 5 noviembre, 2015

Tras la sectaria retirada del busto dedicado a la abogada y escritora Mercedes Fórmica en su ciudad natal, Cádiz, por el actual equipo de gobierno municipal (Podemos), aduciendo por un lado querer evitar daños al mismo por hallarse en la vía pública (sin que se haya tomado medida similar alguna con el resto de monumentos que hay por toda la ciudad), y por otro lado, justificando la medida por su conocida militancia falangista, se ha convocado un acto de homenaje a Mercedes Fórmica, que servirá para presentar en la capital gaditana el libro Un grito en el silencio, dedicado a esta polifacética mujer.

MERCEDES FÓRMICA CÁDIZ


 

Mercedes Fórmica, no era feminista, y luchó por los derechos femeninos

Mercedes Fórmica, nació en 1916 en Cádiz. Era escritora, abogada, y según la Wikipedia feminista, aunque ella jamás se catalogó como tal, ni lo fue jamás.

Mercedes a veces usaba un seudónimo para escribir, Elena Puerto, para las novelas rosa que escribía, imaginaos qué de feminista podía tener esta buena señora. Lo que pasa es que cuando una mujer quiere justicia, automáticamente se la llama feminista por las feministorras y los machistas.

Mercedes era de familia acomodada, la segunda de seis hermanos; vivió en Cádiz hasta los siete años, en que marchó a Sevilla.

Su madre la empujó y animó a estudiar bachillerato y preparar el acceso a la Universidad en 1931; e ingresó en la Facultad de Derecho de Sevilla. Ella era la únca alumna femenina y debía ir acompañada a clase con una «doña» para evitar habladurías o injurias sobre su honorabilidad, antes esta hipócrita sociedad nos obligaba a ello (una muestra de que en verdad hemos sido discriminadas ya que el hombre podía “circular libremente). Sus padres se divorciaron en 1933, y ello influyó en su posterior interés por la suerte de las mujeres separadas.

Ya licenciada, se trasladó a Madrid y decidió afiliarse a la Falange Española desde sus mismos orígenes; fue en su tiempo una de las tres únicas abogadas de Madrid. Era seguidora de José Antonio Primo de Rivera desde su juventud, y éste la nombró delegada nacional del SEU femenino en 1936 y miembro de la dirección de la Falange. Las feministas ahora saltarán con el ¡fascistas! Pero antes de juzgar sepamos porqué hablamos de esta mujer.

Mercedes se casa con Eduardo Llosent y Marañón, editor de revistas en Sevilla, entre ellas Mediodía, de la Generación del 27, pasando a residir en Málaga y otra vez a Madrid tras la guerra, porque Llosent fue nombrado director del Museo de Arte Moderno de allí.

En 1945, Mercedes, edita en la revista Escorial su primera novela, Bodoque, cuya trama principal gira en torno a un caso de separación. Acabó su carrera interrumpida por la guerra doctorándose en Filosofía y Letras; el machismo le impidió ingresar en el cuerpo diplomático, reservado a los varones.

Hacia 1948 es internacionalmente reconocida y la fotógrafa Inge Morath viajó a España expresamente para conocerla y retratarla.

Pilar Primo de Rivera le encarga una ponencia sobre «La mujer en las profesiones liberales» para presentarla en el I Congreso Femenino Hispanoamericano Filipino que debía celebrarse en 1951. Mercedes, y el resto de universitarias que realizaron el texto, reivindicó plenamente la incorporación de las mujeres al mundo laboral, pero los organizadores la retiran por «feminista». Colabora en la prensa y dirige la revista de la Sección Femenina Medina.

Fue de las pocas mujeres que, en aquellos años tan difíciles, usó y arriesgó su peso público, social y político desde dentro del sistema, intentando transformar leyes que limitaban derechos y dignidad social de la mujer: el 7 de noviembre de 1953 el director de ABC Luis Calvo dio luz verde a la publicación de un artículo de Fórmica que había sido retenido por la censura; se titulaba «El domicilio conyugal» y fue escrito al conocer las doce puñaladas que sufrió Antonia Pernia Obrador a manos de su esposo, suceso recogido en los periódicos como «Mujer apuñalada por su marido». Repetimos que Mercedes no era feminista.

En ese matrimonio, las discusiones eran constantes, y seguramente el maltrato, pero ese día el marido fue más lejos; aunque ella había intentado separarse, el abogado le había advertido de que perdería su casa, sus hijos, sus bienes…Las leyes eran así, y gracias a la lucha de mujeres valientes hoy tenemos derechos que no sabemos apreciar. La asesinada, ante semejante “legalidad en caso de divorcio”, no le quedó más que aguantar y resignarse, como le pasó y pasa en algunos países a muchas mujeres, hasta el límite de jugarse la vida en el verano de 1953. El artículo de Mercedes Fórmica provocó la drástica reforma de una legislación matrimonial que no daba opción a las mujeres y en donde optar por la separación significaba perderlo todo, hijos, hogar y bienes. Durante semanas el ABC recibió más de 100 cartas diarias.

Persiguiendo una reforma legal Fórmica pronunció conferencias y escribió artículos, fue recibida por Franco y hasta el presidente del Tribunal Supremo, José Castán Tobeñas, se hizo eco de sus reclamaciones en la apertura del año judicial de 1954.

Mercedes, cinco años después logró una modificación del Código Civil.

La reforma de 1958 sustituyó el concepto «casa del marido», con el que se definía la vivienda común del matrimonio, para transformarlo en el «hogar conyugal», el término propuesto por Mercedes Fórmica. Desde entonces los jueces pudieron decretar que fuese la mujer la que disfrutase de la vivienda conyugal tras la separación.

Mercedes también eliminó la figura degradante del «depósito de la mujer», ese derecho-obligación del marido de «depositarla» en casa de los padres o en un convento.

También se limitaron los poderes casi absolutos que tenía el marido para administrar y vender los bienes del matrimonio, y permitió que las mujeres viudas que contrajesen nuevo matrimonio pudieran mantener la patria potestad sobre sus hijos con el anterior.

Mercedes Fórmica reclamó la eliminación de otros preceptos legales que atentaban contra la dignidad de la mujer, como el tratamiento discriminatorio de la mujer adúltera frente al hombre adúltero en el Código Penal. En este caso no consiguió lo que pedía y hasta 1978, una vez muerto Franco, el adulterio fue despenalizado para la mujer (para el hombre ya lo estaba). Poco antes se había eliminado la licencia marital y la obediencia al marido, que hasta 1975 no es que fuera algo social, era obligaciones legales, por ley le debías sumisión y obediencia a tu marido.

La activa participación de Fórmica en el impulso de esta reforma hizo que fuese bautizada, con ironía como «la reformica», aludiendo a su apellido y al limitado alcance de la misma, pese a que fue un importantísimo primer paso hasta que la ley reconociera ¡en 1981! la plena igualdad del marido y la mujer en el matrimonio. Es decir, llevamos tan sólo 23 años de igualdad en el matrimonio, aunque ahora el feminismo lo esté desequilibrando contra el hombre, como una suerte de venganza hacia quienes ninguna culpa tuvieron de lo pasado por la mujer a lo largo de la historia.

Mercedes se casa por segunda vez en 1962 con el industrial José María Careaga y Urquijo. En los últimos años del franquismo cultiva la biografía; escribe la de María Ana y María de Mendoza, hija y amante, respectivamente, de Juan de Austria. Fallece su marido tras larga enfermedad a mediados de los ochenta y decide escribir sus memorias: La infancia, Visto y Vivido (1931-1937) y Escucho el silencio; queda el último tomo que llevaría el título de Espejos rotos y espejuelos; en 1989 sale a la luz su novela Collar de ámbar. Murió de Alzheimer en abril de 2002.

Mercedes Fórmica y su lucha por nuestros derechos ha sido ninguneada debido a su vinculación falangista, algo que entendemos no tiene por qué afectar su labor, ni dejar de agradecerle semejantes derechos ¿o es que queremos renunciar a lo que ella nos puso en las manos?

No sólo las feministas primigenias lucharon por cosas que eran injustas, también hubo muchas mujeres no feministas que lucharon por la justicia. Un reconocimiento a las mujeres que lucharon con dignidad contra el ninguneo de la mujer, el robo de derechos y las injusticias, recordad esa cordura, volved a buscar justicia y no venganza. Hombres y mujeres respetados y con los mismos derechos, nos necesitamos.

Fuente: Círculo Atenea

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