Cultura Transversal

Un París de película

Posted in Autores, Joaquín Albaicín, Libros, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 25 abril, 2016

JOAQUÍN ALBAICÍN - Foto José Luis Chaín-Soria Taurina

por Joaquín Albaicín – En los dos o tres libros de Fernando Castillo que he leído aparecen por doquier alusiones a Albert Modiano, padre de Patrick Modiano, a cuento de los negocios que hizo y las amistades por él cultivadas en el París ocupado por los nazis y, como era de esperar, ha terminado por dedicar un libro específico a ese París de Modiano padre, con lo que creo que ya la omnipresencia del buen señor se atenuará en los próximos, dicho sea con toda simpatía hacia su persona y agradeciéndole de verdad su amabilidad de servirnos de cicerone. Era un libro que, por cuanto de algún modo se superpone a su Noche y niebla en el París ocupado, se veía venir, este París-Modiano. De la Ocupación a Mayo del 68 (Fórcola) en el que vuelve Castillo a escudriñar tanto con mirada panorámica como con lente de aumento aquel París cuya influencia transpira sin ambages en las novelas de Modiano hijo, que lo recorrió de niño de la mano de su progenitor y gusta, muchos años después, de evocarlo en ellas.

A mí me gustan y resultan amenos estos libros de Fernando Castillo, más que por enterarme de dónde pudo el mayor de los Modiano tomar café o comprar el periódico, por la larga estela de individualidades pintorescas -ya por lo ignominioso, ya por lo original de sus vidas- que por sus páginas pululan. Está claro que debía dar mucho juego, de cara a generar conductas ambiguas, aquel París de las esvásticas, las estrellas amarillas, las cartillas de racionamiento y el mercado negro y en el que uno podía encontrarse un día en el calabozo y, al siguiente, en un set de rodaje o un carísimo cabaret brindando con sus captores en tanto los colaboradores locales de la SS y la Gestapo hacían su agosto a base de sobornos y estraperlos y peinando las calles a la caza del judío o el comando de la Resistencia. En torno a las oficinas de compra abiertas por los alemanes para saquear mejor el país con la ayuda servil de los propios franceses floreció entonces una fauna a caballo entre la farándula, el mercado negro, la delincuencia y el espionaje que no hacía ascos a ninguna clase de promiscuidad, como tampoco los nazis se preocupaban ni de fruncir el ceño ante el incumplimiento de sus leyes raciales, siempre que la coyunda generara beneficios.

¡Ah, el vil metal! Tantas pasiones despierta que, de hecho, algunos de los principales colaboradores de aquellas oficinas fueron judíos -como el propio Modiano padre- que, gracias a su entendimiento con los nazis, se hicieron riquísimos en su actividad como intermediarios comerciales. Del Bureau Otto, la oficina matriz fundada por la inteligencia militar alemana, surgieron otras como la Sociedad Italo-Continental, con las que Modiano trató con frecuencia en sus negocios, y todas vinculadas de un modo u otro a los hampones que colaboraban con la Gestapo en tareas represivas y de saqueo bajo el mando de Henri Lafont, jefe de las patrullas de la comisaría de 93, Rue Lauriston. Lafont, sus ayudantes, sus respectivas queridas… Rotos cortados a medida para el descosido de una novela negra con final trágico.

Uno de los personajes a quienes me ha gustado encontrarme es el actor Sessue Hayakawa, que diera vida al coronel Saito en El puente sobre el río Kwai y que no puedo evitar que me recuerde al marchante de arte chino a quien encarna John Lone en Los modernos de Alan Rudolph o, más aún, a Yakichiro Suma, embajador de Japón en España en la posguerra, geopolítico y amigo de toreros a quien Vázquez Díaz pintara vestido de samurái. Hayakawa, de cuya boda -o aparente boda- con la pseudoactriz Flo Nardus fue testigo Modiano padre, residía en París cuando los nazis llegaron y se movió con bastante holgura, pues no era pobre, en aquel mundo de descorches y medias verdades en el que muchas mujeres estaban dispuestas a lo que fuera a cambio de un pasaporte alemán como el que tenía la amante de Michel Szkolnikov, uno de los hombres de negocios que más dinero ganaron con los nazis y que terminó sus días en Madrid algo después de la guerra, secuestrado y poco menos que quemado vivo a las afueras de la capital por un comando francés, un poco como lo que hicieron los otros con Companys, pero sin entrega del detenido, quien supongo que hubiera preferido acabar, como Hayakawa, de monje budista…

También aquí se instaló Rudy De Mérode, uno de los más siniestros matones al servicio de la Gestapo. Y un ministro de Vichy, alojado durante años en una pensión de Prosperidad. Otro tipo muy literario que aparece en las páginas de París-Modiano fue Mohammed El Mahdi, argelino que organizó una brigada de magrebíes de las colonias para ayudar a los nazis en la persecución de judíos y colaboracionistas. Y la actriz judeoalemana Hella Hartwich, con la que Modiano padre se ennovió después de que Billy Wilder la dejara libre al emigar a Hollywood y a la que pudo rescatar de la Gestapo luego de él mismo evadirse en una fuga de película. Y Sybille Boden, probable agente soviética y novia de un periodista nazi que luego hizo carrera en la RDA. Y Mara Tchernycheff, Sonia Olinska y las demás felinas del grupo de las llamadas “Condesas” de la Gestapo, que incluía a Violette Morris, activista lésbica en la preguerra y luego sanguinario marimacho al servicio de la SS, que se hinchó a torturar mujeres hasta que la Resistencia logró ametrallarla. Y, por supuesto, Porfirio Rubirosa, el diplomático y aclamado playboy

El reparto de granujas y gente de doble o triple vida es demasiado extenso como para ni siquiera resumirlo aquí, y sus peripecias se prolongan hasta los años inmediatamente posteriores al fin de la Ocupación, cuando la Resistencia -a menudo engrosada por ex perseguidores de resistentes- se tomó la revancha y el nuevo caos generó más situaciones tan literarias como el antiguo. Sobre aquellos dramones podrían hablar las más de veinte mil mujeres rapadas, marcadas a fuego y violadas -o las tres cosas- por haberse acostado con un alemán, antipatriótico uso del Monte de Venus que se antoja extraño delito en un país donde la fidelidad matrimonial se ha cultivado siempre un poco menos que en el resto. O, de haber sobrevivido, las víctimas del centro clandestino de tortura y ejecución establecido por el Partido Comunista en el Instituto Dental, al estilo de las checas de la guerra civil española. O los antiguos colaboradores de la Gestapo que trabajaron durante décadas para los servicios secretos de la Francia democrática.

En cuanto a Mayo del 68, la verdad es que la referencia remata muy bien el subtítulo del libro, pero apenas asoma en estas páginas. Es evocado, en su lugar, el Madrid yeyé de los 60 donde los militares y facciosos galos enemigos de la independencia de Argelia fundaron la OAS y se emborracharon a menudo en dos zonas de la capital -Argüelles y Cuzco- donde he vivido bastantes años. Es decir, el libro trata, en su final, más del Madrid de Joaquín Albaicín que del París de Albert Modiano, lo que, después de dos o tres libros siguiendo la pista a este señor, supone un grato respiro. Volveremos, sin duda, a encontrárnoslo, pero ya más de igual a igual.

Foto: José Luis Chaín

 

Anuncios

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. lolaferreruela said, on 30 abril, 2016 at 9:27 am

    Eres genial y maduro con los años, antes no me gustaba leer tantos nombre , pero hoy lo has introducido de una manera cómica donde todos campechanos libramos una existencia que viene del comic, y siempre con la esperanza que los hombres no jueguen a batallitas ni las mujeres vanas. El hambre hay que erradicar para poder coger el mundo sino se deshace. Un abrazo y feliz día de la madre, como buena artista me adelanto jejej Felicidades por tu libro que espero leer, aunque el apartado batallas me las salto, y me quedo con lo bello de la suspicacia de los días y sus bellas costumbres. Las tradiciones me las saltos, habría que cambiarlas ya, están muy antiguas…bueno querido autor Alalá


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: