Cultura Transversal

Diosas

Posted in Autores, Joaquín Albaicín, Libros, Publicaciones, Sabiduría Universal by paginatransversal on 13 mayo, 2016

JOAQUÍN ALBAICÍN - Foto José Luis Chaín-Soria Taurina

por Joaquín Albaicín – Estudioso de las cosmovisiones sagradas más añejas de la humanidad, Joseph Campbell recreó como mitólogo, con su pluma, el supuesto primer mundo urbano, un planisferio cuyos topónimos eran cortes enteras enterradas vivas en las tumbas de sus reyes y al que precedieron dispersos clanes de feroces cazadores de bestias ayunos de conciencia histórica y devotos del poder mágico de la sangre, sicarios de sacerdotisas cultoras de la divinidad hembra titilante en el corazón del grano de centeno. Cuando se escribe sobre aquellas sociedades desaparecidas hace milenios y para que el conjunto resulte mínimamente creíble resulta inevitable, claro, saltar sobre la obviedad de que las creencias constatadas de los hombres de la Prehistoria dudosamente casan con las especulaciones científicas que en los escritos de los paleoantropólogos nos son presentadas con orla de dogmas, porque en verdad parece bastante problemático asumir que quienes nos son perfilados como poco menos que depredadores animalescos sin dos dedos de seso efectuaran, sólo una o dos generaciones después de abandonar la lanza, complejísimas operaciones de cálculo matemático acerca de la precesión de los equinoccios o las trayectorias de los planetas en el cielo.

En Diosas (Atalanta), Safron Rossi ha reunido las conferencias impartidas en diversos foros y entre 1972 y 1986 por Joseph Campbell sobre el universo de las diosas, su sentido simbólico y los roles espirituales y sociales que fueron atribuidos en el Paleolíticos a las Venus obesas halladas en las cavernas, a las deidades femeninas de los panteones de las civilizaciones ya históricas y, después, a la Virgen María durante su reinado más o menos hegemónico, sin dejar, por supuesto, de volver la mirada hacia el rebrote de “paganismo” surgido en el Renacimiento.

En ellas nos relata Campbell cómo la Diosa pasa de ser símbolo de la fertilidad de la mujer y de la tierra a representar la fertilidad del Espíritu y revive para nosotros el mito sumerio del descenso de Innana al inframundo, escenificado por los Reyes de Ur, que, cuando morían, eran seguidos a la tumba por sus Reinas, encargadas de conducirles hasta la vida eterna… O el modo en que los pueblos semitas superpusieron su dios ancestral y tribal a todos los demás, dejando en lugar secundario a los que representaban poderes cósmicos universales (también Robert Graves dedicó muchas páginas a recordar a la hoy olvidada consorte celestial del Dios de Israel). O cómo los sumerios, mientras inventaban el mandala, incorporaron a la noción de la Madre Tierra el concepto de orden cósmico matemático, de modo que la Madre Tierra pasó a ser la Madre Cosmos.

¡Magnífico mundo, aquel en el que los sacerdotes sumerios pastoreaban en las tierras del templo rebaños de vacas con cuya leche se alimentaban las familias gobernantes! Hoy, como Osiris y el buey Apis, Isis e Ishtar sobreviven agazapadas en las columnas de los crucigramas y sucedáneos de nuevas “diosas” erigen sus altares en Instagram, donde desnudas y embarazadas de ocho meses se exponen a la adoración de sus cultores en una extraña e inquietante modalidad de rito de la fertilidad celebrado a la mayor gloria de una cybermegasociedad estéril, descreída y, quizá, hasta incapaz de reconocer en sus ombligos el nudo gordiano de su estulticia.

Heinrich Himmler, jefe de la SS, se preguntó en su día si aquellas Venus paleolíticas tripudas y culonas no representarían a mujeres hotentote, en quienes apreciaba unas nalgas cargadas por lo general con exceso de grasa, y ordenó a uno de sus gabinetes “científicos” fotografiar en los campos de exterminio traseros de féminas judías a fin de poder estudiar su gordura media y averiguar si no existiría un nexo genético entre el pueblo hebreo y dicha etnia africana. Sin duda que hoy, contemplando en Instagram las cachas armenias de Kim Kardashian, especularía sobre si las prótesis de glúteo no serán producto del aprovechamiento parasitario por los cirujanos plásticos israelíes de un descubrimiento hecho en realidad por los hotentotes antes del hundimiento de la Atlántida. No mucho después, el ejecutor de la política de “repoblación” del III Reich se iba derecho al infierno tras ingerir una cápsula de cianuro.

Es el lógico destino de todo aquel que se acerca a las diosas sin haber sido llamado. No se hizo la miel…

Campbell -que despliega en sus charlas recuperadas por Atalanta su fascinada familiaridad con las diosas de los babilonios, los hindúes, los helenos y los egipcios, entre otros- murió de viejo y en la cama y nos dejó bastantes obras de provecho y cargadas de notables intuiciones sobre aquellos paisajes cultuales que aún hoy nos intrigan y ensimisman. Otra cosa.

Foto: José Luis Chaín

 

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Una respuesta

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  1. Rafael said, on 23 mayo, 2016 at 6:40 pm

    Irónico Albaicín, pero tiene razón: los estudiosos, la mayoría de ellos, terminan lejos de la iniciación verdadera recluidos en la “cárcel de hierro” weberiana alabando el conocimiento que no fueron capaces de reintegrar a sus existencias.


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