Cultura Transversal

Los medios mundialistas proponen ahora el “incestmonio” al hombre masa

Posted in Autores, Malco Arija, Televisión by paginatransversal on 21 mayo, 2016

El canal de televisión basura “Tele 5”, líder de audiencia en España y propiedad del grupo “Mediaset” (uno de los dos gigantes audiovisuales que monopolizan la “pluralidad” de los medios televisivos en España, junto a Atresmedia), vuelve a anticiparnos cuál es la dirección hacia la que se orientan las aparentemente “desnortadas” sociedades occidentales.

Esta vez, el objeto de sus desvelos han sido las relaciones incestuosas, promocionadas sin rubor en el programa “Cámbiame” (nombre que es una verdadera declaración de intenciones), que se emite los días laborables a las 14.20 horas, en horario plenamente infantil (pero en España, remedando a la esposa del Reverendo protestante de “Los Simpson”, ¡¡¡¿es que a nadie le preocupan los niños?!!!).

El susodicho bodrio televisivo aborrega al personal mostrando cómo es capaz de transformar el remedo de vida de los comparecientes a base de cambios cosméticos y de indumentaria. Mágicamente, convierte a seres acomplejados y atiborrados de insatisfacciones, en relucientes productos de escaparate dispuestos a consumir con éxito la vida de colorín y cartón piedra que la sociedad posmoderna les tiene prometida.

En el caso que nos ocupa, los sufrientes esclavos a liberar eran una pareja sentimental, por nombre Dani y Ana, que proclamaban al mundo sus relaciones carnales a pesar de ser, o quizá precisamente por ello, hermanos por parte de padre. Así que, además de novios, los felices candidatos era hermanos. Y presumían de ambas cosas, hablando de su aparente historia de amor, realmente una historia incestuosa, entre las risas, los aplausos y la connivencia de los presentadores y el público asistente.

Como es notorio, la mayor parte de esos artefactos de ideotización masiva que son los programas televisivos contemporáneos está perfecta y cuidadosamente “cocinada”, de tal forma que sus protagonistas suelen ser actores y actrices del montón, que imagino disculparán su colaboración en esos espectáculos con el consabido “de algo hay que vivir”. Independientemente de si las criaturas en cuestión eran reales o sólo interpretaban, su historia era propia de un guión barato, como suele ser el discurrir de los mortales cuando no tienen en perspectiva empresas que los trasciendan.

Hermanos de padre, Dani y Ana se conocieron por las redes sociales y ahora mantienen una relación que sus padres ignoran. Iban al programa, por lo tanto, a anunciar que querían contraer matrimonio pese a ser hermanos, un “incestmonio” (por lo civil, obviamente, aunque el otro… todo se andará). En el mientras tanto, la presentadora Marta Torné, entusiasmada, portavoceó las consignas propias de este tipo de adoctrinamiento mental: «Nosotros apoyamos el amor, la libertad, y sobre todo, que la gente venga aquí a hacer cosas como ésta, que dan sentido a nuestro programa, nos hace muy felices. ¡Chicos, que seáis muy felices!».

No sabemos si Dani y Ana han empezado ya a disfrutar de su felicidad tras anunciar al mundo su relación, o tras haber cobrado lo estipulado para interpretársela a esta sociedad democrática tan falta de liberaciones variadas, pero sí podemos constatar una vez más, tras ver cómo Tele 5 sigue siendo líder de audiencia en España con semejante basura, que el proyecto de “hombre nuevo democrático” está en España, laboratorio mundialista de referencia, francamente avanzado.

Al margen de la cuestión en sí del incesto, cuyo tabú ha protagonizado ingentes cantidades de páginas en la antropología, dicho “hombre nuevo democrático” está magníficamente representado tanto por los modelos diariamente vomitados por la basura de la televisión, como por la creciente masa de espectadores que los imitan. Como bien ha señalado Juan Manuel de Prada, al “hombre nuevo democrático” – mezcla del hombre-masa de Ortega, del hombre unidimensional de Marcuse y del hombre programado de Skinner -, progresivamente se le desconectan sus estructuras intelectivas superiores de los impulsos vitales, que dejan de estar controlados por la inteligencia para convertirse en meras expresiones de la voluntad, y se le infunde la ilusión de que tales deseos e impulsos vitales suyos – expresión ‘auténtica’ de su voluntad y centro guía de su existencia – deben ser atendidos sin más. Unos deseos personales obviamente uniformizados y homogeneizados dentro de una paleta de opciones aparentemente plural, que sin embargo presenta una cada vez mayor uniformización a nivel plantario.  Para ello, es necesario

“desarraigar al ser humano, arrancar las raíces que lo nutren de una vida moral, intelectual y espiritual. Debe comenzarse, por supuesto, con el desarraigo espiritual, pues es en su enraizamiento con Dios donde el hombre encuentra explicaciones a su razón de ser en el mundo, a su procedencia y destino final. Una vez logrado este desarraigo espiritual, nada más sencillo que lograr su desarraigo existencial, pues una vida privada de causa y destino es inevitable que acabe pudriéndose, enmarañándose de angustia, entregándose al vacío existencial, flotando en el marasmo del tedio o de la búsqueda desnortada de analgésicos que mitiguen su pudrición, su angustia, su vacío y su tedio”. (Juan Manuel de Prada “Hombres nuevos”)

Un desarraigo existencial que lleva al desarraigo intelectual y al desarraigo moral, a una horfandad plena que el hombre desarraigado sólo puede sustituir con su pobre voluntad “soberana”, limitada ya al interés propio y a la plena satisfacción de unos deseos y apetitos taimada y groseramente inducidos, y sin embargo presentados como fruto de la libre voluntad, incluso como hijos del espíritu de rebeldía frente a lo convencional, como conquistas de su libertad dirigida, esta sí fruto de la propaganda y de la educación vertida por los medios de comunicación de masas, y replicada por todos aquellos que buscan un lugar al sol de la comodidad de los paradigmas dominantes.

Llegamos así a la papilla viscosa de los sentimientos, deseos y emociones vulgarizados que opacan toda percepción de lo genuino, de la complejidad y profundidad del hecho de existir, y que sepultan al consumidor bajo consignas, “mantras” y promesas, manteniéndolo absorto con el espejismo de la imagen espectacular de una felicidad al alcance, pero siempre huidiza.

Toca por ello en estos tiempos denunciar que tras el mantra del “amor” y la “felicidad”, tras la consabida diarrea verbal de la libertad, los derechos, la igualdad,… se esconde el totalitarismo más perverso, conducente a la disolución de cualquier atisbo de humanidad en el ya casi “producto” humano. No se trata ya, efectivamente, de una cosificación de la naturaleza humana fruto del materialismo rampante que liberales y progresistas se han empeñado en propagar como una peste. Se trata de la dilución del ser humano en la viscosa posmodernidad de lo transhumano, sin más límites que los que la imaginación y la técnica dispongan. Nada más manejable que un individuoide despojado de su libre albedrío y de su autonomía moral, un ser desprovisto de identidad al que poder calzarle la que en cada momento más convenga.

Fuente: Katehon.

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2 comentarios

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  1. Flamel said, on 21 mayo, 2016 at 6:11 pm

    Pues todo parece indicar que la cosa no va a acabar ahí y ya nos tienen preparadas otros extravíos:

    http://www.elmundo.es/cronica/2016/05/20/5737551dca4741f64e8b45e9.html

    • resistiendoya said, on 23 mayo, 2016 at 10:55 pm

      “Un desarraigo existencial que lleva al desarraigo intelectual y al desarraigo moral, a una horfandad plena que el hombre desarraigado sólo puede sustituir con su pobre voluntad “soberana”, limitada ya al interés propio y a la plena satisfacción de unos deseos y apetitos taimada y groseramente inducidos, y sin embargo presentados como fruto de la libre voluntad, incluso como hijos del espíritu de rebeldía frente a lo convencional, como conquistas de su libertad dirigida, esta sí fruto de la propaganda y de la educación vertida por los medios de comunicación de masas, y replicada por todos aquellos que buscan un lugar al sol de la comodidad de los paradigmas dominantes.”

      Artículo magnífico.


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