Cultura Transversal

Los vikingos de Marte

Posted in Autores, Joaquín Albaicín, Libros, Publicaciones by paginatransversal on 22 septiembre, 2016

"JOAQUÍN

por Joaquín Albaicín – Creer en los extraterrestres ya no está muy de moda. Dista años luz de ser tan chic como dos décadas atrás, cuando raro resultaba que la prensa -si no en un país, en otro- no diera semanal cuenta de al menos un par de avistamientos de ovnis o de señoras despeinadas denunciando en comisaría enloquecidas abducciones. Los casos que hoy, de cuando en cuando, se asoman a los titulares de los medios suelen ser historias antiguas evocadas en marcos con sabor a nostalgia. Vemos la filmación de una oleada de platillos o de una nave alienígena aislada sobrevolando Chicago o la sierra de Madrid y, de inmediato, nos vienen a la cabeza un concierto en blanco y negro de Serrat o las películas de las faenas de Armillita padre, Ordóñez o El Viti.

No se puede negar que el panorama ufológico ha mudado ostensiblemente de rostro y perspectivas. Retomando las inquietudes en su momento puestas sobre la mesa por Flammarion y en una curiosa conferencia –Aspectos teológicos de la conquista del espacio– pronunciada en tono irreprochablemente solemne en la Universidad de Santiago de Compostela, en cuyo Seminario Diocesano impartía entonces clases, un sacerdote, futuro Obispo de Madrid-Alcalá y Secretario de la Conferencia Episcopal, José Guerra Campos, se preguntaba el 19 de febrero de 1962 si los venusianos y marcianos habrían recibido o no el mensaje de Jesucristo o si, en caso de que no, serían aptos para recibir el bautismo. ¿Podrían, pues, considerarse aceptables -interrogó a su audiencia- las uniones conyugales entre extraterrestres y terrícolas? Estas cosas ya no se las cuestiona nadie en una Tierra donde las operaciones de cambio de sexo con cargo a la Seguridad Social -algo así como el trasvase a cobayas humanos, verdaderos kamikazes de la ciencia, de la tecnología Terminator aplicada por Monsanto al maíz para tornarlo transgénico- hace posible que la gente pueda contraer nupcias con seres diría yo que muchísimo más raros aún que un hipotético marciano.

Los vikingos de Marte y otras historias científicas sobre la búsqueda de vida extraterrestre, de Alejandro Navarro Yáñez, publicado por Guadalmazán/Almuzara, es un ameno compendio, escrito en tono periodístico y con afán divulgativo, de las principales fantasías, intrigas y referencias relacionadas con el contactismo extraterrestre. Si bien las informaciones en él reunidas se remontan hasta mucho antes de Giordano Bruno -que en nuestra opinión no fue, como apunta, un mártir de la ciencia, sino de la magia-, su recuerdo de los alrededor de mil avistamientos de ovnis publicitados en Norteamérica sólo en el verano de 1947, entre los que se incluye el célebre incidente de Roswell (Nuevo México), habla bien claro sobre lo que al principio apuntábamos.

Es curioso que, ya hablemos del fin de la II Guerra Mundial o de la reestructuración a escala terráquea que supuso la caída de la URSS, las oleadas de avistamientos y abducciones suelen en especial proliferar en épocas de quiebra del sistema de valores y desprestigio de las élites económicas y políticas. Al auge del fenómeno platillero contribuyeron entonces, sin duda, la atmósfera de miedo al holocausto nuclear, el gran momento vivido por la literatura y el cine de ciencia-ficción, las fotos trucadas por particulares o servicios de inteligencia, los “contactados” que tomaron nota de que eso de los extraterrestres podía ser un próspero negocio o las veleidades ocultistas que, a menudo, dan lugar a toda una casuística de obsesiones e incluso posesiones por íncubos o súcubos (fácilmente permutables por “alienígenas”). Este último aspecto del fenómeno -demonios que ahora, tras desechar por obsoletos los platillos, utilizarían internet como nuevo “cielo” por el que “volar”- es el que al escritor norteamericano Charles Upton -como dejó patente en una conversación que mantuvimos y luego reproduje en su momento en las páginas de The Ecologist– se le antoja más relevante. Los publicitados por algunos como Hermanos del Espacio no vendrían, pues, ni muchísimo menos en son de paz.

En este anecdotario diestramente urdido de la historia del fenómeno, así como de toda la mitología construida en torno a él con materiales psíquicos mayormente de desecho, Navarro Yáñez, aunque sin entrar en las profundidades éticas de Monseñor Guerra Campos, coloca los puntos sobre las íes en cuestiones que serían obviedades para todos de no vivir rodeados de tarugos a los que los medios de masas sirven de altavoz. De cualquier modo, si bien ha perdido fuerza, la pandemia -en su cuadro clínico clásico- dista de haberse extinguido. Mi odontólogo, el doctor José Chamorro, tiene una paciente que dice estar en contacto con los extraterrestres, y un par de gélidas noches la acompañó a encontrarse con ellos, con cita previa, en un bosque del Pirineo. Tras soportar durante horas temperaturas bajo cero, la contactada no pudo sino expresar su extrañeza por la falta de formalidad de los alienígenas. En ninguna de las dos ocasiones se presentaron los vikingos de Marte. Pero, ¿quién sabe? ¡Tal vez la próxima!

Foto: José Luis Chaín

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