Cultura Transversal

“Daimones” taurinos

Posted in Arte Taurino, Autores, Joaquín Albaicín, Libros, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 29 octubre, 2016

"JOAQUÍN

por Joaquín Albaicín – En un mismo día, recibo dos libros alusivos a asuntos de nigromantes y demonios: El libro de las brujas (Alba Editorial), de Catherine Howe, que recrea los procesos por brujería incoados en los siglos XVII y XVIII en Inglaterra y el Nuevo Mundo, y Torerías y diabluras (Canto y Cuento), de Jesús Soto de Paula, que tiene que ver más con daimones en el sentido platónico de la palabra que con demonios propiamente dichos, pues en puridad se refiere a las fuerzas y soplos enduendados dejados tras de sí por el arrebato artístico en forma de éxtasis o, en caso de intentona frustrada, de esquirlas iracundas que requeman las entrañas y la cabeza al artista a la par que soliviantan al pagano apostado en el tendido.

En el libro, prologado con la sensibilidad de esperar por Curro Romero, nos encontramos a Pemán, una tarde en que Paula cortó una oreja en Cádiz, llevándole al hotel envuelta en un trapo la segunda, no concedida por el presidente y, al entregársela, diciéndole:

-Toma, Rafael. Te la mereces.

Y a Rafael, en sus comienzos, preguntando a un Luis Miguel sentencioso siempre con conocimiento de causa por qué toreaba con la muleta retrasada. Y a éste responderle mientras se dirige hacia la cocina en busca de una fanta de naranja:

-¡Porque me da la gana!

Y en el capítulo edicado a Carnicerito de Málaga -que diera la puntilla a Islero en Linares- y otros, nadamos entre anécdotas inéditas de Picasso, Ordóñez, Lola Flores, Soraya de Persia… En nada anodina compañía, en fin.

Una de las últimas veces que me encontrado con Jesús Soto de Paula -antes de la velada organizada por Javier Villán en torno a su padre en el tablao La Quimera de Madrid- fue hace dos veranos en El Puerto, donde me presentó al pintor Francisco Arniz, quien ahora me manda recuerdos a través de Diego Gallardo, que, de vuelta de la exposición de sus fotos en el Instituto Cervantes de Rabat ha hecho un alto en la de los lienzos de Arniz en la plaza de toros. Aquella noche charlamos Jesús y yo sobre muletas y capotes, claro, pero casi en exclusiva acerca de toreros daimónicos como los que protagonizan este libro suyo, toreros que, pese a llevar retirados incluso décadas, para nosotros siguen toreando. Como yo, Jesús es un aficionado del tipo onírico, que aprecia en los toreros más lo que sueña ver en ellos que lo que, desde el punto de vista cronológico, crematístico o de posición en el escalafón, significan para los taurinos y los periodistas, que por lo general no han leído a Platón y eso de los daimones, si es que lo han olido… como que no se lo explican. Para Jesús y para mí, en fin, lo normal es que Lagartijo, Antonio Fuentes y Silverio Pérez formen terna en todas las ferias ante toros de, por ejemplo, Fernando Villalón o Coquilla, y lo raro e indignante, que los Chopera, Simón Casas o Tomás Entero no les contraten.

En su Torerías y diabluras, el toreo pasa de estar centrado en Gallito y Belmonte a, en una larga de birlibirloque perfectamente asumible por la física cuántica, girar en torno al eje formado -con el complemento de Antoñete– por Romero y Paula, con altos en el camino como Pepe Luis y Luis Miguel y la capa de Curro Puya barriendo la arena en las pausas publicitarias. Y luego, llega Jose Tomás… Por supuesto que un José Tomás completamente diferente del que ven los periodistas y los taurinos, que no leen a Platón y, por tanto, hablan de un torero que en realidad no existe. ¿O sí? Porque la historia del toreo, podrá aducirse, es otra. La objeción, sin embargo, sólo será válida para aquellos que acudan a la plaza sin el menor anhelo de soñar despiertos. Y no otra, siento decirlo, es la razón última de las corridas de toros.

Paula: torero atormentado, pero de tremenda euritmia cuando lograba -perdón: logra- ese lance que levanta de los asientos. Curro Romero: leyenda alentada por la misma musa que soplara en las telas del Gallo y Chicuelo. Son las dos referencias clave -el cante y el canto- para las reflexiones de Jesús Soto de Paula, que se siente en el día presente un tanto huérfano de toreros. Claro que esa orfandad será siempre muy relativa en tanto siga firmando temporadas con su pluma a esas figuras de toreros intuidos y añorados que están siempre en lo alto del escalafón de los sueños. Porque, como escribiera Lord Dunsany: “Si todo fue un sueño, fue un sueño que no conoció comienzo ni se desvaneció”.

Foto: José Luis Chaín

 

Anuncios

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. MANUEL MONTILLA said, on 29 octubre, 2016 at 9:29 pm

    EXCELENTE ..JOAQUIIN ….QUE BIUENO…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: