Cultura Transversal

Alegría de vivir

Posted in Autores, Flamenco, Flamenco en Crónicas, Joaquín Albaicín, Música by paginatransversal on 14 marzo, 2017

"JOAQUÍNpor Joaquín Albaicín – La primavera parece ir adelantando su llegada y las galas flamencas se aprestan como cada año a contribuir a su ornato, por lo que ahí está Casa Patas celebrando con un jugoso ciclo de baile -el próximo fin de semana, con Alfonso Losa sobre el escenario- sus tres décadas al pie del cañón y Universal Music lanzando a las ondas su disco de homenaje a Ray Heredia mientras aún navegan por ellas los recientes de Paco del Pozo y Paco Soto. Como hacía muy buena noche, el viernes nos acercamos en compañía de Erika Sutherland, fan de Negri allá en Pennsylvania, a ver qué se cocía en Flamencos y Mestizos, ciclo que desde hace un par de años viene organizando Paco Ortega en la Sala Berlanga y que se ha hecho ya con un público fiel, seducido por la cuidada programación y la excelente acústica de este rincón de Argüelles junto al que se abre, puerta con puerta, un bar de los de toda la vida. El programa era, además, de lo más atractivo, por reunir a una cantaora de lujo en tándem con un piano y a un vocalista de texturas flamencas que acaba de publicar disco.

Puntual y elocuente, rompió plaza Pablo Rubén Maldonado, a quien hace no mucho escuchamos con El Potaje en el Berlín y que, tras las espumosas perlas de su toque por soleá, abordó otro solo por siguiriya para baile de lo más elocuente acerca de la enorme influencia desplegada sobre los pianistas flamencos por Chick Corea. Tan elegante como su toque fue el ademán con que, cosechada la pertinente salva de aplausos, dio paso a La Susi, que constituía sin duda la sorpresa del cartel.

Y es que, fresco en nuestra memoria pese al paso del tiempo su gran triunfo junto a Camarón en el Palacio de los Deportes, volvía ésta a los escenarios madrileños tras una larga ausencia, inmerecida en artista que tanto ha aportado, y lo hizo para poner de manifiesto que su don escénico de siempre continúa intacto y con el sabor de su cante listo para satisfacer a los más cualificados paladares. Se presentó a dúo con Maldonado y recreando la fórmula -cante acompañado por el piano- popularizada con enorme éxito por Manolo Caracol y Arturo Pavón en la década de 1950 y que no ha conocido después continuadores de su brillo o, al menos, de su constancia. Luego de presentar sus credenciales con una vidalita que le sirvió para patentizar su sabiduría en los cantes libres, prosiguió Susi cantando muy bien y en flamenca de ley una larga tanda por tangos en que se acordó de Extremadura, Triana y Caracol y en la que engarzó un jugoso fandango a ritmo. Puso el colofón por bulerías -el palo que la catapultó a la fama- ritmadas sólo con el compás de las palmas y adornadas por su baile, arrancando los olés y dejando con ganas de volver a escucharla lo mismo a quienes desde siempre la seguimos como a quienes acababan de conocerla.

Tras el pitillo de rigor a la puerta de la sala, pasamos a escuchar a Enrique Heredia Negri, artista que, desde sus comienzos a los pechos de Enrique Morente y la formación original de La Barbería del Sur, se reinventa y recicla en cada disco y diríase que en cada recital. Mentiría si no dijera que nos hizo muy felices a todos, porque, pletórico de facultades y corazón y modulando con la voz con gran clase, ofreció un concierto intenso, de alto rango y mucho peso específico que en ningún momento perdió fibra, hilazón ni sentido. Vocalista de cuya garganta en cualquier momento surgen lo mismo un taranto o una malagueña dedicada a Morente que un tema de Ray Heredia, un bolero, una rumba o unos tangos que sirven de tamiz a discursos literarios y melódicos de distinto registro, sólo ofreció un par de composiciones de su nuevo álbum, Mi tiempo, optando por una miscelánea muy bien escogida de toda su carrera.

Derrochando peso y seriedad, muy en artista hecho y de fácil conexión con la audiencia, su aire y modos de crooner con quejido flamenco conquistaron al público al instante, hechizo al que no fue ajeno su compenetración con la excelente banda que le secundó: José María Cortina al piano, Antonio Ramos al bajo, Carlos Habichuela hijo a la guitarra y Anye Bao a cargo de la percusión. Salimos de la Berlanga silbando Alegría de vivir y con la impresión de que a Negri le esperan muchos compromisos de, al menos, la importancia de los ya afrontados.

Impresiones, en fin, de una velada cargada de contrastes, con mucho de juego de espejos y víspera de la reaparición de Pepe Luis, que yo creo que llevaba sin asomarse por estos pagos más o menos los mismos muletazos que La Susi. ¡Cuestión será de ponerle remedio!

Foto: José Luis Chaín

 

Guardar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: