Cultura Transversal

Bota, tacón y metal

Posted in Autores, Flamenco, Flamenco en Crónicas, Joaquín Albaicín, Música by paginatransversal on 21 marzo, 2017

"JOAQUÍNpor Joaquín Albaicín – Como si el edificio hubiera cobrado vida propia, asistimos en el centro de Madrid al raro fenómeno de que, casi cualquier día, tras cada puerta que abres y en cada rincón de Casa Patas al que asomas la cabeza, te encuentras con un evento flamenco de categoría. El viernes, a tan temprana hora como las nueve, franqueamos una de esas puertas y nos topamos con el cante de Agujetas, el menor de los vástagos de Manuel, invitado por la peña de Paco del Pozo a refrescar los aromas del cante de su casa, melismas de inconfundibles tildes y que, a menudo, le brotan festoneados con las esquirlas fragüeras del origen.

¡Buen comienzo! Nos reverberaban en los oídos en el ascensor sus tarantos de Manuel Torre mientras descendíamos al encuentro con el baile de Alfonso Losa, el artista anunciado en Bota y Tacón, ciclo programado por Antonio Benamargo para celebrar las tres décadas que Casa Patas lleva marcando estilo. Había interés y expectación por verle, pues -bailaor en positivo y firme ascenso, triunfador el año pasado en el Teatro Fernán Gómez y que ya dio un aldabonazo fuerte tiempo atrás formando terna con José Maya y Farru– disfruta de un cartel más que consolidado.

En este ciclo se ha optado por dejar los micros bajo llave, lo que propicia un ambiente más íntimo. Ya en sus asientos, sobre el puente trazado por la guitarra de Pino Losada, eslabón de una de las mejores dinastías del toque para el baile, la afición asiste al despliegue del tonante eco de Manuel Tañé, los fandangos por bulerías de La Fabi -cuyo acaramelado quejido arrancó hace no mucho los olés a puñados en el Berlín– y la valiente y afinadísima dolencia de Zambullo, que sigue siendo uno de los cantaores para el baile que más nos gustan e interesan. Convocados sus pulsos por tan sugestivos mimbres, Alfonso Losa luce con autoridad, por bulerías y soleá, un danzar iluminado de certezas en el que irradia capacidad y peso y asombra por la inaudita precisión y el sentencioso tono con el que remata unos juegos rítmicos de auténtica fantasía y que nos hacen pensar en esa física cuántica en perpetuo hervor y que -dicen- es prima hermana de la mística.

Es Alfonso Losa espejo en el que muchos otros bailaores más jóvenes se miran con fe y, quien le haya visto bailar como lo hizo este fin de semana, entenderá por qué. Ni su alta escuela ni su convicción son virtudes que se vean todos los días y está, sin duda, llamado a marcar el devenir de la generación en que se encuadra, así como el de la siguiente.

Matado este toro y sábado ya, poco antes de que en el tablao de la planta baja revalide el bailaor su triunfo por soleá de la víspera, estamos cenando cuando se abre la puerta y entra -guapísima y radiante- la gran Remedios Amaya, señal de que en esta velada todo va a salir a pedir de boca, porque Remedios es ante todo un talismán, una fuerza de la Naturaleza gracias a cuyo carisma esto sigue hacia delante… En cuanto a la Sala García Lorca, canta en ella -y hacia el ascensor, pues, volvemos- Enrique El Extremeño, cuya carrera está desde hace mucho ligada a la de Manuela Carrasco, a la que tantos momentos sublimes ha inspirado y cuya magna silueta es, a estas alturas, difícil representarse mentalmente sin la imagen al fondo de este apasionado cantaor doblándose por soleá. Enrique viene de triunfar en la Peña Torres Macarena de Sevilla y de cantar en Nueva York y San Francisco a José Maya en Latente, ha adelgazado y luce espigada figura a la que se entalla a la perfección un elegantísimo traje azul, y le acompaña Manolo Franco, de cuyo toque hacía tiempo que no disfrutábamos y, como tantos artistas a quienes empezamos a seguir en nuestra juventud, se ha convertido ya en un clásico.

Como al Extremeño le laten un eco viril y un corazón doliente, a fuer de contar con la virtud principal en esto, que es el sentido flamenco, la cosa marcha miel sobre hojuelas. El acento, es decir, cae donde debe caer. Así es su cante. Tras valentísimo arranque por malagueña y aires de trilla, rema con vigor y buen arte por aguas de Cádiz, esa cuyas murallas no consiguieron penetrar Bonaparte y sus escoltas. En la segunda parte del recital, con el público ya entregado y Ramón El Portugués incorporado al mismo, revalida su dominio de los estilos de Huelva, deja giros de propia cosecha en la soleá por bulerías y hace vibrar el paladar con sentimiento y belleza por Levante antes de, flamenco a la antigua usanza, poner de manifiesto en pie y al hilo del proscenio lo gran festero que siempre ha sido, ganándose los olés y siendo despedido con una ovación grande mientras, en la planta baja e invitada por Alfonso Losa a sumarse al fin de fiesta, la está formando también Remedios por su cuenta y fuera de programa.

Este que vivimos y evocamos ha sido uno de esos fines de semana en los que da gusto estar en el Patas, porque sus mesas y barra se convierten en un campamento o especie de sala de espera de aeropuerto abarrotada de faranduleros con la tarjeta de embarque a mano: Toni El Pelao, Ramón El Portugués, Uchi, Salomé Pavón, Paquete Porrina, Johnny Jiménez, Israel Fernández, Kelian Jiménez, Isaac de los Reyes, El Ciervo, Kilino Jiménez, Juan José Amador hijo, Gabriel de la Tomasa, Ñoño Santiago, David Jiménez… Mucho ambiente y muchos artistas. Y, en todos, pujantes afanes por suscitar y vivir la noche flamenca. Nos esperan aún varios fines de semana de esta tónica antes del estío. ¡No se los pierdan!

Foto: José Luis Chaín

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: