Cultura Transversal

Trovadores y flamencos

Posted in Autores, Flamenco, Flamenco en Crónicas, Joaquín Albaicín, Música by paginatransversal on 25 mayo, 2017

"JOAQUÍNpor Joaquín Albaicín – Conocimos a Paco del Pozo hace ya unos años, cuando -triunfador en La Unión- faltaba poco para que se publicara su primer álbum –Vestido de luces, con Jerónimo Maya a la guitarra- y seguíamos las andanzas por los ruedos de David Mora (Las Ventas, Borox, San Sebastián de los Reyes, donde me brindó un novillo…) y de la fugaz promesa que fue Élez Cuesta. Cantaor perfeccionista y valiente, su carrera ha proseguido desde entonces con firmeza y sin pausa, gobernada por la inteligencia y el amor al flamenco, conociendo un jalón importante la semana pasada con la presentación en el Teatro Fernán Gómez, con todo el papel vendido y en el marco del Festival Flamenco Madrid de Ángel Rojas, de su nuevo disco: En este momento.

El álbum, impresionado por las palmas de Tomasito y Rafael Peral y las guitarras de Manolo Franco y Paco Vidal, más la de José María Gallardo en la versión de Oblivion de Astor Piazzola dedicada a Félix Grande, y cuya elaboración ha sido tratada con sumo mimo, suena a Chano, a Marchena, al José de la Tomasa tan admirado por Paco del Pozo… La escucha en él de las cabales del Planeta, Silverio y El Pena nos hace evocar en un suspiro los inciensos de Rafael Romero El Gallina. Y es que, aunque sólo los fandangos hayan sido titulados Ópera flamenca, el disco entero desprende un perfume como a años 50 que nos gusta. Añeja suena la bulería, como a copla popular más que a hoguera de tribu. Y, cerrando los ojos para escuchar la soleá, nos parece estar paseando por la Triana de décadas atrás.

Sumando a ello la incorporación de un cante tan poco abordado hogaño como la guajira, parece legítima la pregunta: ¿es En este momento un disco de este momento, del momento actual? Es, desde luego, representativo de las presentes inquietudes artísticas de su protagonista, que parece haber tomado un camino de indagación arqueológica hoy escasamente frecuentado y que hermana en cierto modo su trayectoria con la de otro cantaor contemporáneo: Rafael Jiménez Falo, a quien nos referimos en una ocasión como el último cantaor del XVIII, siglo que no cae tan atrás si tenemos en mente que pertenece, lo mismo que el nuestro, a la Era Cuaternaria. Sin memoria no hay arte, decía Farruco, así que ha emprendido Paco del Pozo con este disco una más que prometedora senda: la de la lucha contra el olvido del oro fino que ni perdió su brillo, ni lo perderá.

No es Paco del Pozo el único amigo y artista al que seguimos que acaba de puntuar en el escalafón discográfico. Argüía hace poco en una entrevista Pedro Burruezo -hoy redactor jefe de The Ecologist y en su día cronista de flamenco de la edición barcelonesa de ABC, por lo que su traída a colación en esta crónica viene que ni pintada- que: “El cante de Camarón o Terremoto de Jerez, por poner algún ejemplo flamenco, también reflejaba aquí, en la Tierra, haces de luz llegados de otros mundos”. Hace mucho que este antiguo vanguardista del pop se vio seducido por la herencia musical sufí y otros ecos de pasadas épocas, como los melismas sefardíes o los sones medievales, por lo que el nuevo disco suyo -aunque sin salirse por atrás de las fronteras cuaternarias- suena en algunos aspectos incluso más antiguo que el de Paco del Pozo.

Su larguísimo título o subtítulo –Dervishes & Trobadours. Burruezo & Nur Camerata + Wafir S. Gibril & Medievalia Camerata (canta Maia Kannan), diríamos que poco comercial- no debe hacer desistir al melómano de la degustación del contenido de sus surcos, que nos señalan en cada nota la necesidad de nunca perder de vista la dimensión espiritual que hace al hombre en verdad tal. Su música sufí me suena a menudo más bien a música gitana turco-balcánica -que siempre me ha parecido percibir como principal influencia de Burruezo y sus distintos formatos de Camerata– y el cante no se ajusta en la Soleá sufí a la estructura métrica de la soleá, presente sólo en los acentos marcados por la percusión, pero, además de que Dervishes & Trobadours no es un disco de flamenco, ya enseña el Bhagavadgita que es la intención -en este caso, irreprochable- lo que cuenta.

Ibn Arabi, San Juan de la Cruz, Ramon Llull o Rumi son influencias presentes en este álbum de querencias moriscas, sefardíes y medievales cantado en ladino, italiano, catalán, árabe y castellano, publicado por Satélite K e interpretado por una banda habitual desde hace un tiempo en los festivales de música sacra y medieval, principalmente en los celebrados en la región catalana y que no viene en el fondo sino a recordarnos con su música los interrogantes lanzados por Henry Miller: “¿Dónde está el hombre? ¿Qué ha sido de él entre sus numerosas creaciones? Si Dios está ausente de la labor del hombre, ¿cuánto más no lo estará el hombre mismo?”

Les invitamos a bajar las pestañas y tratar de percibir, escuchando el disco de Paco del Pozo o el de Burruezo, esos haces de luz llegados de otros mundos de que el segundo habla…

Foto: José Luis Chaín

 

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