Cultura Transversal

Desde la India eterna

Posted in Autores, Joaquín Albaicín, Libros, Publicaciones, Sabiduría Universal by paginatransversal on 27 mayo, 2017

"JOAQUÍNpor Joaquín Albaicín – Nuestro buen amigo Juan Carlos Ramchandani, presidente de la Federación Hindú de España, anda en las últimas semanas que no para, viajando de país en país como un trotamundos para presentar sus credenciales ante autoridades de aquí y de allá, sin tiempo casi de colgar en su muro sus rituales en honor de Durga y Narasimha. Además, acaba de publicar con Olelibros -e ilustraciones de Hari Dasa- Perlas de la sabiduría védica, un compendio de citas extraídas de los textos hindúes fundamentales (Upanisads, Mahabharata, Puranas, Bhagavadgita, Manusmriti… y procedentes de diversas fuentes vishnuítas, shaivas y tántricas), así como de grandes maestros de esta tradición: Shankara (siglo IX), Ramanuya (siglo XII-XIII), Jiva Gosvami, Rupa Gosvami, Chaitanya (siglo XVI)…

Como toda la tradición védica no se sustenta más que sobre la nostalgia del Paraíso perdido por el hombre o, mejor dicho, sobre la del Paraíso o Paraísos anteriores al Paraíso, la lectura de este breviario de Ramchandani nos ha despertado la añoranza -a una más modesta escala- de nuestras estancias en India, del Lodhi Garden de Delhi, del bullicio de Godowlia Road en Benarés, de los atardeceres en Darjeeling… Nos hemos acordado de W. R. Rishi, de Santosh Kumar Mishra, de Anisha Vranckx, de Álvaro Enterría, del doctor S. S. Shashi, de Avinash Chandra… Fue entonces precisamente cuando conocimos a Óscar Pujol, director hoy del Instituto Cervantes de Sao Paulo, que -enfrascado en la terminación de su diccionario sánscrito-catalán- residía en aquellos días en la Benares Hindu University y nos llevó a visitar a Vagi Shashtri, un jovial gurú que había no mucho antes polemizado desde la prensa con Madonna, quien después acudió a conocerle y presentarle sus respetos a la ciudad de Shiva.

En estos días he soñado sin parar con ella, con sus calles embarradas, sus scooters y su río (la última vez, me veía forcejeando con Bin Laden mientras tratábamos mutuamente de arrebatarnos la pistola)… Así que imagino que, de algún modo, sigo preso del hechizo de Benarés, que no he salido nunca del todo de allí. Coincidiendo con mis evocaciones recibo también, por cortesía de la Kairós de Agustín Pániker, Yogasutra. Los aforismos del Yoga, la inmortal obra de Patañjali, en una edición a la que Óscar Pujol aporta, además de la traducción, la introducción y los comentarios. Más allá de cuestiones metafísicas, sobre las que no se considera uno demasiado competente para pronunciarse, nos han interesado mucho todas sus reflexiones relativas a cuestiones valdría decir que colaterales al texto sánscrito, como las indagaciones sobre la personalidad -en gran medida legendaria, como debe ser- de Patañjali o la naturaleza más que sospechosa de las modalidades de yoga más extendidas en Occidente, que de tradicional e hindú no tendrían tanto como se presume, por cuanto derivarían de la influencia decimonónica del amor británico al naturismo, la gimnasia y el culturismo, informaciones desveladas que vienen a reafirmarnos en nuestra impresión de que todo lo que el Occidente moderno toca, lo desnaturaliza o -como mínimo- trivializa, como esos santuarios en ruinas que, desaparecida la influencia espiritual que los animaba, se convierten en centros de ebullición de fuerzas infernales.

Si el compendio editado por Ramchandani invita de modo implícito al lector a descubrir los puntos de concordancia espiritual y ética del hinduismo con otras tradiciones, Óscar Pujol nos regala en su ensayo -pues se trata de mucho más que una mera traducción cualificada- jugosas reflexiones y especulaciones a cuya legitimidad y sensatez da aval su trato discipular y de tú a tú con pandits tradicionales vivos, herederos y transmisores de cadenas de sabiduría varias veces milenarias.

Han sido dos lecturas muy seguidas y me han abierto el apetito, por lo que, como hace tiempo que no me doy ese placer, me voy a cenar a un restaurante indio. Muy probablemente esta noche, al cerrar lo ojos, sueñe con las lluvias del monzón. Aseguren bien los cierres de sus balcones y ¡tengan auspiciosos, refrescantes y balsámicos sueños!

Foto: José Luis Chaín

 

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