Cultura Transversal

La leyenda del tiempo

Posted in Autores, Flamenco, Flamenco en Crónicas, Joaquín Albaicín, Música by paginatransversal on 11 julio, 2017

"JOAQUÍNpor Joaquín Albaicín – Un 2 de julio nos dejó Camarón, en la misma fecha -sólo que en distinto año- que otro genio: Tomás Pavón, monarca de la soleá. Hacia el Conde Duque nos encaminamos pensando en que, si bien hará ya veinticinco años del luctuoso suceso, no sentimos que haya pasado el tiempo… o no tanto como para haber de llevar una o dos veces el DNI a renovar. Me parece, en efecto, que fue ayer cuando unas diecisiete mil almas nos aglomerábamos para escuchar a Camarón en el Palacio de los Deportes. O cuando cantó en el Lope de Vega de Sevilla. O en el Rock Club de Madrid, donde, desbordando todas las previsiones de los organizadores, más de dos mil aficionados se quedaron a la puerta y hubo que montar un segundo recital al día siguiente. Me acuerdo, sí, como si fuera ayer, de José sentado en la silla con la melena agitada por el tesonero levante que, de principio a fin, campó por sus respetos en Sanlúcar durante aquel concierto al aire libre con Pata Negra y Ketama abriendo cartel. Le recuerdo como si fuera ayer en Casa Patas, recogiendo el Disco de Platino. Y luego, esa misma noche -en la cueva de Candela, de fiesta- diciendo: “Dáme tu teléfono” a Juan Antonio Salazar, de quien después incluiría tres temas en su álbum definitivo. Y con Rancapino a la salida de la plaza de Jerez, donde habían toreado Paula, Manzanares y Ojeda. Y en Badajoz, recién acabado el festival en que había cantado desde el tendido a Curro Romero, pidiéndome en medio de las apreturas de la salida: “Déjame salir, déjame salir”, y, al cederle yo el paso, verle salir corriendo perseguido por el tropel de calós que se lo querían llevar de juerga. Y que fue ayer me parece también cuando, poco después de su partida y con Lola Flores como maestra de ceremonias, un entero regimiento de caballería de figuras del flamenco –Ramón El Portugués, La Susi, Rancapino, Tomatito, Enrique de Melchor, Moraíto…- le rindió emocionado homenaje aquí, en este mismo patio cuyo arco ahora cruzamos. Tuve entonces el honor de ser invitado a aportar un texto para un folleto conmemorativo editado para la ocasión por Conde Duque y en el que también escribieron Gonzalo Torrente Malvido, Manuel Ríos Ruiz, Diego Manrique… El Señor de los Anillos, lo titulé.

¿Ha pasado tan de largo en realidad el tiempo, o todo ha sido un sueño en cuyo corazón no puede nadie abrir semillas? Porque sus discos se siguen escuchando en todas partes y a todas horas. El Mundo ha publicado una magnífica entrevista con Chispa. La ONCE le ha dedicado el cupón de su sorteo de hoy, cuyo bombo va a ser activado para que las bolas de su interior decidan la suerte justo a la misma hora señalada para el comienzo de la gala. ¿Cómo olvidarle? ¿Cómo sentir que ha transcurrido un cuarto de siglo?

Nada más llegar al Conde Duque saludamos a Pablo Sanz, miembro destacado del San Juan Evangelista cuando Camarón cantó allí en la que sería su postrera gala y que ha sido pieza clave en la organización de este homenaje y de este estreno de Más Allá de la Leyenda en los Veranos de la Villa. Y, mientras hacemos tiempo en el restaurante griego de enfrente, aparece Jesús Ojeda, durante años chófer de confianza e íntimo de Camarón. Vemos entrar a Pepe Lamarca, autor de algunas de las más bellas fotografías de José, como la de la portada de Castillos de Arena. Y pocas más caras conocidas vemos. ¿Dónde están los calós? ¿Y los artistas? Bueno, estas extrañas ausencias y su reemplazo por un público de filiación indefinida es cosa que venimos percibiendo desde hace bastante en las veladas flamencas. Quizá, sí, lo del tiempo de Camarón fuera un sueño… De cualquier modo, mucha gente se queda fuera, pues todo el papel está vendido desde hace más de una semana. Y la verdad es que un cálculo a ojo sugiere que, en el espacio de que se disponía, bien podrían haberse habilitado incluso quinientas sillas más.

Ya sale la banda al escenario, presidido por el rostro de José oficiando desde lo alto cual coloso de Memnón, y la salva de aplausos es atronadora cuando sus integrantes abren fuego con La Leyenda del Tiempo, que engancha desde el primer acorde a una concurrencia que, como hipnotizada, ya no se va a bajar del potro hasta el final de la gala. Y es que, dirigido con inteligencia y elegancia por la batuta de Jorge Pardo, el espectáculo cuenta como base con músicos de rango que grabaron, tocaron y compartieron mucho con Camarón, como Carles Benavent, Rubem Dantas, Tino Di Geraldo y él mismo, participantes de peso en proyectos como el histórico disco a que dio título este tema o Potro de Rabia y Miel. Y suman a las de ellos sus esenciales y sentimentales fuerzas los hijos del genio: Luis a la guitarra y Gema y Rocío con sus ecos de fuego. Del repertorio discográfico del homenajeado han sido seleccionados algunos de sus éxitos más populares por tangos, tanguillos, bulerías y rumba que los coros de sus hijas bordan doliéndose al alimón con jubiloso quejido. Hay también un recuerdo a palos como el taranto o la siguiriya en el eco de un joven cantaor de línea camaronera, Bernardo Vázquez, y ha sido un acierto, a mi entender, no elegir para ese cometido a una voz de renombre, lo que hubiera dado lugar a cansinos cuestionamientos y suspicacias.

En Más Allá de la Leyenda no está Jose, pero está, y por eso se susurran muchos, arrastrados por el mágico polvo de estrellas de la noche, que no, que no fue un sueño. Y junto a ellos se estremecen muchos intrigados por saber qué adicción creaba, en qué consistía eso de ir a escuchar a Camarón y que descubren hoy su legado musical con emoción arrebatada o beatífico arrobo, según casos. La interpretación de Dicen de mí por Carles Benavent, que ya había puesto firmes a la concurrencia con su genial fraseo de saludo en el arranque de la velada, es de una categoría extraordinaria. Difícil superarlo y contarlo. Yo creo que nadie del flamenco saca al bajo el sonido que Benavent ni lo toca con su espíritu de aventura. Emotivo también el solo por taranta de la flauta de Jorge Pardo, plantado bajo la luna de corazón de nardo y con las puntas de los botines rozando el filo del otro mundo para invocar y ofrecernos un argénteo atisbo del aura de José. Seria, rica, con la clase de siempre, galopa los aires la percusión de Dantas y Di Geraldo. Y estoy seguro de que José se siente esta noche orgulloso de lo flamenquísima que suena por siguiriyas y bulerías la guitarra a su hijo Luis, y de lo buenas artistas que son Rocío y Gema y del cautivador gancho de sus nacarados ecos.

Flamenquísimos se hicieron también sentir los músicos de apoyo: las guitarras de Canelo y Llave, la percusión de Jesús Marote y el teclado de Roberto Gómez. ¿Fue un sueño? ¿Hemos cruzado la etérea frontera que nos transporta a los espacios sin tiempo emplazados más allá de la leyenda? Creo que a eso, quizá, sólo podría contestar Juan Maya con uno de sus visionarios relatos, lo cual ya es difícil, aunque… ¿Quién sabe? A falta hoy de respuesta, es de esperar que, entretanto, este Más Allá de la Leyenda dé la vuelta a España suscitando idéntico fervor y la misma aplastante aprobación que hoy en el Conde Duque. Camarón y quienes desde el escenario y el patio de butacas le recuerdan, se lo merecen de verdad.

Foto: José Luis Chaín

 

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