Cultura Transversal

Discípulos satánicos

Posted in Aquilino Duque, Autores, Historia, Sabiduría Universal by paginatransversal on 11 noviembre, 2014

por Aquilino Duque – En la época de entreguerras y con referencia a una de las innumerables conferencias de desarme que se organizaron en Ginebra, dijo un enterado, creo recordar que el inefable Madariaga, que hacer participar en esa conferencia a militares era como encomendar a un cónclave de ateos la proclamación de un dogma. El tiempo todo lo hace posible, y así se ha llegado a una situación pintoresca en que quienes con más énfasis dogmático nos hablan de mística son señores que han perdido la fe o que nunca la tuvieron. La víctima lo mismo puede ser ahora San Juan de la Cruz como en otra sazón lo fuera Santa Teresa. La mística sin fe es como la teología sin Dios: un pastel de liebre sin liebre. No faltarán pasteleros que digan que la mística no tiene nada que ver con la fe, es decir, con la fe que profesaron Juan de Yepes y Teresa de Ahumada. Nada que ver con esa fe tienen en efecto el tantrismo hindú ni los éxtasis alucinógenos de tantas culturas primitivas. Esas místicas ajenas a la tradición judeo-cristiana hacen depender las visiones de una excitación de los sentidos y Mario Praz las llamó “místicas abdominales” mucho antes de que la sociedad de consumo implantara en Occidente la cultura del sexo y de la droga. (more…)

Ángel Maestro en la Costa de la Muerte

Posted in Aquilino Duque, Autores by paginatransversal on 19 octubre, 2014

ANGEL MAESTRO

por Aquilino Duque – Cuando estaba a punto de salir la revista Razón Española, su fundador, Gonzalo Fernández de la Mora, me dio cita en su primitiva sede en la calle Génova, y hube de hacer antesala porque tenía otra visita. Era un hombre joven y algo corpulento y Gonzalo me lo presentó como especialista en Gramsci, autor que figuraba también como asunto de estudio entre las propuestas de colaboración que yo traía, en unas fechas en que volvía a Roma con frecuencia y tenía cierta amistad con el filósofo Augusto Del Noce. Aquel encuentro sería fructífero para mí y Ángel llegaría a ser, con Juan Luis Calleja, uno de mis grandes valedores en la revista. Por pura buena estrella he tenido amigos excelentes, por no decir ejemplares, en mi ya larga vida, y los dos nombres que acabo de citar figuran entre ellos, y es que además, al haberlos conocido a una edad en la que ya sabe uno por dónde va y no da palos de ciego, es una suerte dar con personas con las que la sintonía es absoluta y dura lo que a unos u otros nos quede de vida.

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Entre la cristiandad y la modernidad (sobre “El resurgimiento católico en la literatura europea moderna (1890-1945)” de Enrique Sánchez Costa)

Posted in Aquilino Duque, Autores, Historia, Libros, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 11 septiembre, 2014

SANCHEZ COSTA RESURGIMIENTO CATOLICO LITERATURA EUROPEApor Aquilino Duque – Un atardecer romano en la plaza del Pópulo Max Aub le decía a Rafael Alberti que todas las guerras eran guerras de religión.  Aunque Max no entró en detalles, no creo que exceptuara la guerra de España, en la que ellos participaron a fondo. La guerra es el fin al que tienden los movimientos de vanguardia de la Modernidad, cuya razón de ser es la ruptura con la tradición y sus valores, y de estos valores, pocos tan explícitos como los religiosos. La ruptura con la tradición es el denominador común de los movimientos revolucionarios, y justamente la Edad Contemporánea, la Modernidad o como se le quiera llamar, da comienzo con la Revolución Francesa. Es desde ese momento cuando da en llamarse Civilización Occidental lo que hasta entonces se denominaba Cristiandad, una Cristiandad por cierto en la que no faltaron guerras de religión.  El Trono y el Altar son, más que símbolo, el baluarte de esa tradición contra el que embisten los romanticismos, las bohemias, las vanguardias, avanzadillas de organizaciones políticas deseosas de implantar un orden nuevo, de obrar una redención laica en el reino de lo inmanente.  (more…)

Los Machado en su glorieta

Posted in Antonio Machado, Aquilino Duque, Autores, Historia, Literatura, Manuel Machado, Poesía by paginatransversal on 12 agosto, 2014

Los hermanos Machado y Miguel y José Antonio Primo de Riverapor Aquilino Duque – Antonio Machado no tuvo que ir muy lejos para encontrar a su complementario, ése, como él decía, “que marcha siempre  contigo/ y suele ser tu contrario”. No es posible que fueran más distintos ni estuvieran más unidos estos dos hermanos nacidos con un año de diferencia. El menor no tenía que mirarse en un espejo para ver al otro que iba con él, que no era otro  que su hermano mayor. Aún en Sevilla recogieron la misma tradición familiar, la que, a través de Demófilo y don Agustín Durán, los enlazaba con Augusto Ferrán y Gustavo Adolfo Bécquer y, ya en Madrid, se beneficiarían por igual del magisterio y el ejemplo de Giner y de Cossío.  Con escasos meses de diferencia marchan a París, al París de Moréas, de Paul Fort, de Nervo, de Darío…y de Gómez Carrillo, el gran trujimán que les hace conocer entre otros monstruos sagrados a lo que queda de Oscar Wilde. Las mismas amistades, las mismas devociones, los mismos gustos, las mismas lecturas, pero qué diferencia de temperamentos. (more…)

Palmenta barí

Posted in Aquilino Duque, Autores, Historia, Literatura by paginatransversal on 8 abril, 2014

por Aquilino Duque – EL filólogo Gregorio Salvador tiene un libro fundamental titulado Lengua española y lenguas de España, cuya idea fundamental es que, aunque en España se hablan diversas lenguas, la lengua española por antonomasia es la castellana. A mí me da igual decir lengua castellana que lengua española. Yo, aunque eso ahora no se lleve, no tengo nada contra Castilla, soc i arrel de la Hispanidad. Castilla, cierto, ha hecho a España, pero también de Castilla han venido l s primeros golpes de piqueta para deshacerla, que castellanos fueron los autores del funesto engendro de las «autonomías». Las que Salvador llama «lenguas de España» son en España lenguas secundarias, y en esto no es España excepción en Europa, sino que a esas lenguas en Italia y en Alemania por ejemplo se las llama dialectos.

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Novedad editorial: “La era argentina” de Aquilino Duque

Posted in Aquilino Duque, Autores, Libros, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 26 noviembre, 2013

AQUILINO DUQUE LA ERA ARGENTINAColección: Ensayo
Materia: Sociedad
184 páginas
15×23.
ISBN: 978-84-9055-003-8

“Cierta crítica literaria daría no hace tanto en acuñar la denominación de «edad de plata» con el propósito de limpiar, fijar y dar esplendor a una etapa desdichada de nuestra historia contemporánea que empezó y acabó entre alardes de pirotecnia, como las ferias pueblerinas. Tiempo atrás, un escritor de esa «edad de plata», don Ramón del Valle-Inclán, fallecido cuando ya el país empezaba a oler a pólvora, había usado la expresión «la era argentina» para anunciar la que auguraba al entonces joven siglo XX. No podía ocurrírseme título más idóneo que La era argentina, en la que está por supuesto comprendida esa «edad de plata», para mis reflexiones sobre los estragos, en España y en todo Occidente, de las que José Luis López Aranguren llamara a la sazón «utopías negativas» y, más recientemente, Alejandro Llano los «modernos Jinetes del Apocalipsis», a saber: el pacifismo, el ecologismo, el feminismo y el nacionalismo.”

Fuente: Ediciones Encuentro

Aquilino Duque: “La corrupción es el lubricante de la política”

Posted in Aquilino Duque, Libros, Literatura, Publicaciones by paginatransversal on 26 noviembre, 2013

por Alfredo Valenzuela – Sevilla, 20 oct (EFE).- El poeta, ensayista y novelista Aquilino Duque, Premio Nacional de Literatura en 1975, ha publicado un libro de ensayos en el que demuestra que sigue beligerante a sus 82 años, con frases como esta: “La corrupción es el lubricante de la política, pero en el caso de la democracia es su combustible”.

“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente; por la misma regla de tres cabe decir que el poder democrático corrompe democráticamente”, escribe Duque tras definir la democracia como la “única religión en un mundo sin religión” en el prefacio a los 17 ensayos publicados bajo el título de “La era argentina” (Encuentro).

El último libro de Duque no da tregua desde la cita inicial de Valle-Inclán que, referida al título, abre el volumen: “Yo anuncio la era argentina / de socialismo y cocaína”.

Para Aquilino Duque los “estragos de la democracia son menos graves en aquellos países en los que la democracia no es incompatible con el patriotismo”, como en Alemania y Estados Unidos.

“Vivimos bajo el imperio de la mentira, en el que el presente manipula el pasado a su antojo”, advierte Duque para añadir: “Quienes, además de leer, observamos la realidad nos sentimos obligados a explicar a los más jóvenes de dónde venimos y a dónde tememos que nos lleven los que lo reducen todo a política, entendida como el arte de la mentira y el engaño”.

También critica en estas páginas que “la palabra ‘fascismo’ se ha convertido en un ensalmo que petrifica a quien intenta ir contra corriente, y mucha gente hay bienintencionada que no hace lo que cree que debe hacer ni dice lo que piensa, por miedo a que la tachen de ‘fascista'”. De ahí que recuerde que Luis Buñuel dijera al The New York Times que “toda persona con una escala de valores es un fascista”.

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Jornadas de homenaje a Aquilino Duque

Posted in Aquilino Duque, Autores, Convocatorias, Literatura, Poesía by paginatransversal on 6 mayo, 2013

HOMENAJE A AQUILINO DUQUE7 de mayo

20:00 horas.
Real Academia Sevillana de Buenas Letras (C/ Abades, 14)
La novela de Aquilino Duque
Intervienen: Jacobo Cortines, José Julio Cabanillas, José Alberich
21:30 horas
La Carbonería (C/ Levíes, 18)

Recital de Flamenco de Alicia Serna

8 de mayo

12:30 horas
Jardines del Valle
Descubrimiento de un azulejo

Acto con Aquilino Duque: centenario de Dionisio Ridruejo

Posted in Aquilino Duque, Autores, Convocatorias, Dionisio Ridruejo, Historia, Literatura by paginatransversal on 5 noviembre, 2012

El próximo viernes 9 de Noviembre a las ocho de la tarde en el salón de actos del Ateneo de Sevilla, en la calle Orfila, las asociaciones culturales Ademán y Fernando III han organizado un acto cultural con motivo del centenario del nacimiento del poeta y escritor Dionisio Ridruejo. (more…)

CENSURADO Homenaje literario a Agustín de Foxá.

Posted in Agustín de Foxá, Aquilino Duque, Autores, Censura y Libertad, Convocatorias, Literatura by paginatransversal on 7 octubre, 2009

Izquierda Unida censura homenaje literario

Homenaje literario a Agustín de Foxá

Más información en el diario El mundo

Homenaje a Foxá bajo los luceros
por Aquilino Duque

Al llegar yo sobre las siete y media de la tarde al Centro Cívico de Los Remedios, en el Parque de los Príncipes, para intervenir en unión de Antonio Rivero Taravillo en un homenaje a Agustín de Foxá, de quien se cumple el medio siglo de su fallecimiento, me encontré con las caras de circunstancias de los organizadores a los que por orden superior y anónima se acababa de denegar el acceso al aula en que se iba a celebrar el acto, a pesar de estar el aula concedida desde el día 2 por el negociado municipal competente. Estaba ya un público respetable y algún que otro fotógrafo de prensa. Yo vi literalmente el cielo abierto, y no un cielo cualquiera, nada menos que el de Sevilla en el veranillo de San Miguel, de suerte que el acto se llevó a cabo en un banco bajo un jacarandá y los luceros de rigor. Lo primero que hice fue dar las gracias a las autoridades anónimas que con su acertada decisión hacían que un acto que hubiera transcurrido sin pena ni gloria en un lugar cerrado, se convirtiera en un acontecimiento público en un ambiente delicioso que no dejaron de apoyar los diarios y las televisiones más importantes de la ciudad. Por arte de birlibirloque se llenó aquello de periodistas. Aquí va mi parlamento:

Foxá y los efímeros

Hace años apareció en Barcelona una interesante recopilación de textos titulada Falange y literatura, precedida y acompañada de los correspondientes comentarios críticos. Su autor, José Carlos Mainer, compaginaba cierta admiración literaria por unos textos de calidad innegable con cierto distanciamiento hacia sus autores, incluso hacia aquellos que ya habían iniciado su “adaptación” a los tiempos que se barruntaban, como Torrente Ballester. Yo comenté ese libro con un artículo titulado Reivindicación del conde de Foxá, que me publicó la revista Insula y que posteriormente recogí en mi libro Metapoesía. La publicación de ese artículo mío en Insula tuvo sus más y sus menos, ya que Foxá no estaba bien visto en tal revista, y José Luis Cano me dijo que el título era demasiado reaccionario. El título era “reaccionario” en efecto porque lo había plagiado de Juan Goytisolo, que por aquel entonces había publicado una Reivindicación del conde don Julián, exaltación de la figura del traidor, execración de la España cristiana y alabanza de la morisma y de su “tolerancia sexual”; en fin, los temas con los que hizo carrera este escritor. Tampoco se apresuró Insula a publicar un artículo que en aquellos años escribí sobre La casa encendida de Luis Rosales, que tardó nada menos que todo un año en aparecer. Ni Rosales ni Foxá estaban bien vistos en Insula, y yo quise aprovechar el poquito de caso que se me hacía en esa revista para que a ellos se les hiciera también, al mismo tiempo que le ajustaba las cuentas a Mainer. Naturalmente éste replicó y fui desaconsejado de contrarreplicar, por la sencilla razón de que el director de la revista, don Enrique Canito, detestaba las polémicas.

Cuento todo esto, ya que es importante que se sepa cuáles eran los mandarinatos literarios en aquellos años de 1970 a 1973 y qué clases de habas cocían en cada uno de ellos. Posiblemente en Cuadernos Hispano-Americanos, que por entonces dirigía don José Antonio Maravall, destacado intelectual falangista, me habría sido más fácil publicar mis artículos. Eso para mí no tenía mérito; yo lo que quería era enterar de quiénes eran Rosales y Foxá a unos lectores que no sabían o no querían saber nada de ellos.

No voy a reiterar aquí lo dicho tantas veces sobre los auténticos mandarinatos de aquellos años, que son los mismos de ahora, con el agravante por parte de éstos que además ocupan los resortes del Estado y los medios de difusión tanto oficiales como oficiosos. Entonces, si no me querían en Insula me podía ir a Cuadernos Hispano-Americanos. Ahora sería como ir de Herodes a Pilatos. Eran los tiempos de la poesía de Celaya y de Otero, del teatro de Buero y de Sastre, de la novela de Goytisolo y Hortelano; y estaba muy mal visto hablar de Sánchez Mazas, de Eugenio Montes, de Rosales, de Panero o de Foxá.

A Foxá yo lo conocía y lo admiraba por sus maravillosas crónicas de ABC, donde a veces aparecía también algún que otro poema suyo ilustrado por Sáenz de Tejada, y cuando entré en contacto con el grupo gaditano de la revista Platero, la poesía del conde tenía entre nosotros entusiastas y epígonos como Julio Mariscal, el poeta de Arcos. Fue entonces cuando tuve acceso a El almendro y la espada, y en ese libro a unos versos que era fácil aprender de memoria, cosa que entonces hacíamos mucho los jóvenes poetas.

Pero Foxá era poeta no sólo en sus versos y en sus crónicas, sino en su teatro, en sus relatos y en el nutrido anecdotario de su vida de diplomático bohemio. En el teatro tuvo éxito con Cui-Ping-Sing, fábula dramática entre la pantomima oriental y la fiaba del también conde Carlo Gozzi, y con Baile en Capitanía, drama romántico en verso con el fondo de las guerras carlistas. En la narrativa publicó en ABC un largo cuento de ciencia-ficción: Hans y los insectos. También publicó otros, alguno trufado en exceso de tópicos taurinos, pero Hans y los insectos raya a muchos codos sobre todos los demás. Dejó a medio hacer una novela de la guerra mundial ambientada en los Balcanes, y hecha del todo Madrid, de corte a checa, que yo llamé una vez “espléndido esperpento frustrado”. En realidad debí decir “espléndido esperpento truncado”, porque las primeras páginas (“Zambra y revuelo en la Cacharrería del Ateneo. Llegaba don Ramón con sus barbas de Padre Tajo, sucio, traslúcido y mordaz. Hablaba a voces contra el general Primo de Rivera…”) no tienen continuidad estilística, y a mí como lector entonces no me bastaba con el homenaje liminar a aquella caricatura literaria, sino que quería seguir por el mismo camino deformante, como si el lenguaje y la sintaxis de Valle-Inclán sonaran bien en otro que no fuera él. A partir de ese momento, Foxá se sale de la literatura y se mete en la realidad, es decir, en lugar de pasarse el resto de la novela entre el Ateneo y los espejos deformantes del callejón del Gato, sale a Puerta Cerrada, a la plazuela de los Carros, a las calles del Conde y del Cordón, a un Madrid castizo próximo al Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Estado, en cuyo Gabinete de Cifra estaba destinado el protagonista, trasunto del autor. El realismo de Foxá en esta novela es un realismo concreto, a diferencia del realismo abstracto de cierta novelística que asoló España a partir de los años 50. Tan concreto es, que al reeditarse el libro más de medio siglo después, lo releía yo en Madrid y me daba un vuelco el corazón al llegar a este párrafo: “Fue a verla; la había refugiado en una portería de la calle de Cervantes, vecina a la casa reconstruída de Lope de Vega. Su ventanuco daba al muro cerrado de las Trinitarias, donde rezumaba el sol triste de la tarde”. Esa casa no es otra que el número 9 de la calle de Cervantes, única de toda esa calle desde cuyo portal se puede ver, al cabo de la calle transversal de Quevedo, el muro de ladrillo de las Trinitarias, que está en la calle paralela de Lope de Vega. Era justamente la casa en que me encontraba yo cuando releía esa descripción tan escueta.

Otro de los relatos de Foxá se titulaba Viaje a los Efímeros, y era una alegoría de la relatividad del tiempo situada entre el cuento filosófico y la ciencia-ficción. En ese país de los Efímeros, el tiempo se acelera vertiginosamente y lo que en nuestro mundo tarda siglos enteros en pasar, pasa allí en unos segundos. A los Efímeros les preocupaba el Tiempo y la Muerte, pero más les preocupaba la operación de reescribir la Historia, de suerte que el efímero Gobierno de turno pudiera desacreditar a todos los Gobiernos que lo habían precedido, tan efímeros como él. ¿Era consciente Foxá de adelantarse a la realidad? ¿O era que en su vagabundaje por las cancillerías había visto lo suficiente para deducir por qué leyes se rigen los regímenes políticos?

No hay hombre de Estado, por grande que sea, cuya obra no deshagan sus herederos. Toda construcción política es perecedera; tiene una duración limitada. Por eso resulta por lo menos grotesco el culto de tal o cual Constitución o Ley Fundamental, cuya letra ponen sus autores por encima del espíritu de la Nación, es decir, algo que es efímero por principio por encima de algo que es permanente por naturaleza.

Estos efímeros de la política nunca están solos, sino que van acompañados por los efímeros de la cultura, y en unos y otros causa enorme desazón el retorno de un eterno, vale decir, de un clásico. Todos los que reaccionaron con rabia o con embarazo ante la reimpresión de Madrid, de corte a checa, son efímeros temerosos del tiempo y de la muerte que además no están muy seguros de que su fama vaya a sobrevivir al ocaso de sus ideologías.

Uno de los efímeros de Foxá, cuyo nombre no diré pues fue muy amigo mío, me comentaba indignado los funerales del conde diciendo que parecía que se hubiera muerto Lope de Vega. Este efímero, que poco antes de morir cosechó importantes laureles, es harto improbable que tenga un retorno como el que tiene Foxá, y es que Foxá nunca se fue, como creo haber demostrado más arriba. El retorno espectacular de Foxá obedece a un cálculo mercantil. El editor contó con cierto reflujo hacia la verdad histórica y el gusto literario después de algunos años de mal gusto y de mentiras políticas, y resulta que acertó y el libro de Foxá figuraría entre los libros más vendidos. Agustín de Foxá es el único autor duradero que figura en una lista formada exclusivamente por escritores efímeros. Hasta ahora, yo concebía el Infierno como una biblioteca formada por los libros más vendidos actualmente en los diversos idiomas que conozco.

Más de una vez he dicho que el humor es uno de los grandes conservantes de la literatura, un conservante que, por definición, no está al alcance de los efímeros. Estos en cambio usan un producto que les da mucho resultado a corto plazo, que es el lubricante; el lubricante es para los efímeros lo que el conservante para los duraderos. No hay efímero que no pase lo que yo llamo la prueba de la baba: de la baba política y de la baba lúbrica, y a esa doble prueba ha de someterse hoy por hoy todo el que aspire a figurar en la lista de autores más vendidos, es decir, más jaleados y promocionados.

El artículo de Aquilino Duque ha sido extraído del Blog VIÑAMARINA