Cultura Transversal

Martín Fierro en política y el siglo XXI

Posted in Autores, Historia, José Luis Ontiveros, Juan Manuel Garayalde, Literatura by paginatransversal on 14 septiembre, 2013
JUAN MANUEL GARAYALDE JOSE LUIS ONTIVEROS

por José Luis Ontiveros -El joven intelectual argentino Juan Manuel Garayalde afirma una serie interesante de puntos de vista acerca del mítico Martín Fierro en una entrevista para Vértigo, más desde un punto de vista metapolítico y de antropología cultural sobre la obra escrita por José Hernández en 1872, que cobra actualidad en el debate sobre las raíces identitarias argentinas y el siglo XXI.

Garayalde, experto en el estudio de las religiones y quien terminó adhiriendo la tradición católica ortodoxa, estudioso del inconsciente colectivo, de la mitología popular y de la simbología sagrada, asegura que la obra aborda la identidad profunda opuesta a la abstracción iluminista, así como la raíz barbárica de las pampas y del modo original de comprender el mundo.

Al mismo tiempo, cuestiona el pretendido ser modélico y político de un Occidente decadente y absorbente en sus antivalores: Martín Fierro es el primer anarca de Iberoamérica.

José Luis Ontiveros – ¿Sigue siendo vigente el Martín Fierro como el cantar de gesta argentino?

Juan Manuel Garayalde – Sí. El Martin Fierro es la obra cumbre de la argentinidad. Representa un rechazo a la modernidad. El periodo histórico tratado en la obra se puede localizar cuando el liberalismo político se consolidó en Argentina. Un símbolo de ese “progreso” es el alambrado, que viene acompañado de la “propiedad privada”, con la consecuencia de que enormes extensiones de campos quedan en pocas manos y cerradas al paso del gaucho nómada. Su techo es el cielo, su piso es la inmensidad de la Pampa. Viaja de pueblo a pueblo, de estancia a estancia, deteniéndose en las pulperías de campo (el viejo almacén de ramos generales y boliche para el gauchaje). Trabaja en diferentes estancias, según si hay algo para cosechar o ganado al cual criar o cuerear. Al poner los alambrados ya no se puede andar libremente, el gaucho errante pasa a ser un outsider, un paria de la “civilización”. La policía los perseguía por “vagabundear” y luego los enviaban a los fortines militares, enclenques construcciones donde escaseaban la comida, el agua y el trato humano, para defender a la “civilización” de los malones indígenas.

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