Cultura Transversal

La imaginación creadora

Posted in Henri Corbin, Poesía, Sabiduría Universal by paginatransversal on 1 mayo, 2013

HENRI CORBIN

por Henri Corbin – Prólogo del libro “La imaginación creadora en el sufismo de Ibn ‘Arabi”. Texto sin aparato crítico.

Prólogo

«La Imaginación como elemento mágico y media­dor entre el pensamiento y el ser, encarnación del pensamiento en la imagen y presencia de la imagen en el ser, es una concepción de extraordinaria im­portancia que juega un destacado papel en la filoso­fía del Renacimiento y que volvemos a encontrar en el Romanticismo.» Esta observación, tomada de uno de los más destacados exegetas de Boehme y Paracelso, nos proporciona la mejor introducción a la segunda parte de este libro. Retendremos de ella, en primer lugar, la idea de Imaginación como produc­ción mágica de una imagen, el tipo mismo de la ac­ción mágica, incluso de toda acción como tal, pero especialmente de toda acción creadora; y, en segun­do lugar, la idea de imagen como cuerpo (cuerpo mágico, cuerpo mental), en el que se encarnan el pensamiento y la voluntad del alma. La Imagina­ción como potencia mágica creadora que, dando na­cimiento al mundo sensible, produce el Espíritu en formas y en colores, y el mundo como magia divina «imaginada», por la divinidad «imágica»: éste es el contenido de una antigua doctrina, tipificada en la yuxtaposición de las palabras Imago-Magia, que Novalis reencontraba a través de Fichte. Pero se im­pone una advertencia previa: esta Imaginatio no debe en modo alguno confundirse con la fantasía. Como ya observaba Paracelso, a diferencia de la Imaginatio vera, la fantasía es un juego del pensamiento, sin fundamento en la Naturaleza; nada más que «la piedra angular de los locos».

Esta advertencia debe prevenirnos del peligro de una confusión habitual, generada por una concep­ción del mundo que no permite hablar de la función creadora de la Imaginación sino en sentido metafó­rico. Tantos esfuerzos invertidos en teorías del co­nocimiento, tantas «explicaciones» (procedentes de un modo u otro del psicologismo, del historicismo o del sociologismo) han acabado por anular la signifi­cación objetiva del objeto, en contraste con la con­cepción gnóstica de la Imaginación, que la plantea como algo real en el ser, y hemos llegado así a un ag­nosticismo puro y simple. En este nivel, perdido todo rigor terminológico, la imaginación se confunde con la fantasía. Que tenga un valor noético, que sea ór­gano de conocimiento porque «crea» ser, es algo di­fícilmente compatible con nuestros hábitos mentales.

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